La sentencia condenatoria que se emitió el pasado 14 de octubre en contra de Arquimedes Sáez se sustentó en la actuación dolosa del exfiscal al haber pedido una coima.
El proceder de Sáez llevó al juez segundo penal de La Chorrera, Ricardo Mazza, a condenarlo a tres años de prisión y la inhabilitación de ejercer funciones públicas por dos años.
El documento reveló que el delito que consumó el exfiscal fue concusión (cobro injustificado y arbitrario que hace un funcionario público en provecho propio), y no por corrupción, porque los cargos formulados en primera instancia fueron modificados.
Mazza explicó, en la sustentación de su decisión, que el delito de concusión requiere de un sujeto activo calificado, que valiéndose de su condición (funcionario) y en abuso de tales facultades obliga o induce a otro a dar, prometer a él mismo o un tercero dinero o cualquiera otra utilidad.
Las investigaciones detallan que Sáez solicitó 2 mil dólares a Miguel Zambrano, quien tenía a una hija detenida, y que por el pago de este dinero lograría que su hija tuviera una medida cautelar menos severa que la detención preventiva.
Sáez fue separado en el 2005 del cargo, luego que fuera descubierto a través de una interceptación telefónica autorizada por la exprocuradora Ana Matilde Gómez.
Por este mismo caso, la exjefa del Ministerio Público fue separada de su cargo por extralimitación de funciones públicas, tras autorizar esta intervención telefónica.