Un sangrón se atrevió a decir que el vice no se quería ir al norte a mejorarse la salud, porque le da miedo dejar el puesto de la Autoridad Marítima en manos de cierta gente. Lo que está en juego es la transparencia y la honestidad de ciertas acciones, y se rumora que apenas el hombre se monte en el avión, empezarán los chanchullos.
Hay unos programas radiales mañaneros y nocturnos que no resisten una auditoría de credibilidad. Si no están del lado del Bull, lo están de Chiqui, y se la pasan dándose guante, en lugar de hacer comunicación social seria. Hay hasta periodistas metidos en este tipo de fraude mediático.
Las distribuidoras de energía tienen un acto público hoy en el que deben comprar energía a largo plazo. Las generadoras juegan vivo, a veces no llegan, o lo hacen con menos oferta de la requerida, para poder vender lo demás por fuera del sistema, y más caro. Martín Torrijos está hablando de regular el mercado para romperle el negocio a esas mafias.
El Ejecutivo tendría que hacer otro tanto con las petroleras, los proveedores de medicamentos, los importadores de víveres y piezas de carros, los transportistas, y muchos más que se aprovechan de que aquí no hay estadistas con pantalones, y le roban al pueblo de la manera más descarada. ¡Dejen los paños tibios!
El último es el llamado a dar el visto bueno a la materia y a los productos, mediante una certificación.
"El hecho de que ambos se denominen laboratorios, ha causado confusión", acotó.
Señaló que el superior jerárquico en este caso lo era Eduardo Thaylor, jefe del Laboratorio de Control de Calidad.
Tomas indicó que el laboratorio de producción de medicamentos está estructuralmente bajo la responsabilidad de la Dirección de Abastos y a su vez esta instancia está amparada por la Dirección Nacional de Compras y Abastos, cuyo director era Alexis Zuleta, quien renunció en diciembre pasado.
Por su parte, Guillermina McDonald reiteró que su defendida no tiene ningún tipo de responsabilidad frente a los parámetros que le correspondían.