Al Ejecutivo no le ha caído nada bien que los medios de comunicación estén aireando el tema del frenazo en el asunto de la modernización del transporte. Andan que no saben qué hacer para mejorar la imagen.
Esta semana es posible que las empresas precalificadas para la cacareada licitación de los buses articulados se reúnan para decidir cómo exigir cuentas claras. Por el momento se sienten burladas. Como a los usuarios, el Ejecutivo las ha dejado en las sombras.
Se rumora que una alta dirigente del piardí anda metiendo candela para que el Gobierno se deje de tanta mano suave con los buseros. Según dijo, con esto se puede perder mucho punto político. Más sabe el diablo por viejo.
Los gringos andan detrás del caso por el asesinato de Toni Grossi. Según nos soplaron, no les gusta para nada cómo se están llevando las cosas , y les molesta el poco apoyo de los investigadores estatales. Para colmo, nada entra ni sale de la desvencijada PTJ. Viene un nuevo revulú por ahí.
Ayer se dio un despliegue inusual de gente armada en el cementerio judío que está en Río Abajo. Era gente uniformada al estilo SWAT.
Y continúan las preferencias de una entidad estatal que usa pistolas, por darle información sólo a un medio de comunicación. Esta semana revienta el tamal.