Se asegura que el número uno en Palacio sufrió un arranque de ira cuando se enteró de la paliza que le dio el SPI a la gente en San Felipe . Dicen que en un inicio pedía nombres para quitarles la cabeza (en sentido figurado, claro). Después que se calmó, dicen que dijo que no sabe qué hacer ahora para salir del lío sin quedar mal con todos. Lo peor es que se está gestando un movimiento nacional de repudio que no lo aguanta nadie.
Adivinanza: ¿Qué sanción le cabría a los funcionarios que están investigando la paliza si no hacen nada ejemplar? Ya se publicaron los artículos de la ley que fueron violados por los uniformados de boina roja.
Amigos cercanos le dicen en broma y en serio que es mejor que se vaya buscando su brujo o sai baba, porque la mala suerte no lo abandona.
La semana pasada fue dura en la Contraloría por los múltiples rumores sobre botadera. Eran más intensos en la DRP y todo mundo se puso a limpiar escritorios, porque no sabían por dónde vendría el golpe.
Donde también se hablaba de decapitar gente (insistimos, es en sentido figurado) era en la Procuraduría. Ya hasta se tenían nombres para reemplazo de fiscales, y hasta los más conspicuos iban a pasar por la cuchilla. A la hora de la hora, todo quedó en nada.
Se nos informa que un tongo ocurrente decidió ayer en la tarde pedir licencia de conducir a los visitantes de la Calzada de Amador. Siendo un domingo, se formó un tranque de proporciones descomunales para entrar y para salir. ¡Píllala, Kojak!