La presencia de Congos que jugaban con el Diablo, en la figura de niños, jóvenes y adultos con más de 35 años de trayectoria, se hizo sentir en el V Festival de Diablos y Congos que se celebró en Portobelo, provincia de Colón.
No olía a azufre, pese a que ésta celebración está llena de misticismo y las callejuelas del histórico Portobelo fueron tomadas por "el maligno", que se constituye en esta región como una de las más grandes representaciones y expresiones culturales, ya que es tema de danzas, vestuarios y leyendas.
"Hermanita no abras la puerta/que ese es el diablo y te puede llevar/. El diablo tum, tum/velo como brinca/velo como goza/el diablo tum, tum". Estos eran algunos de los cantos con los que los Congos animaban a los Diablos a pujar y jugar. Mientras en el público algunos gritaban ¡Dios existe!, para hacerlos enojar y animar las danzas.
Y no es para menos. Los Diablos y Congos se unieron y jugaron al ritmo de los tambores, para homenajear a Celedonio Molinar, histórico Diablo Mayor de Portobelo, al que se le adjudica que tenía poderes especiales, ya que pese a su edad, tenía tal energía que lo hacía brincar y saltar en los techos de las casas.
¿Tendría pacto con el Diablo?, se preguntan algunos. Pero esto no es motivo para que no continue la tradición, al contrario, entre los participantes abundan los jóvenes como Miguel Obeso, de 24 años, del grupo Ganja Pipe, que continúa la herencia cultural. Este joven se dedica a diseñar y fabricar las máscaras de su grupo, que este año tuvo una notable y destacada participación, ya que presentaron atuendos inimaginables y sorprendentes por su enorme tamaño. Al verlos, más de 2 mil personas vibraron con cada canto y las danzas, y el Fuerte de San Jerónimo se llenó de vida, ya que era la sede del espectáculo que se inició con una hora de retraso, sin embargo, el público, al inicio enojado, luego se entusiasmó y estalló de emoción al paso de la presentación de los grupos de Nombre de Dios, Palenque, Nuevo Colón, Santa Rita y Portobelo, entre otros.
Mientras el público gozaba y las raíces culturales se consolidaban al paso del Festival, Panamá América se arriesgó y se adentró en la casa del Diablo Mayor, el heredero de Celedonio Molinar.
Lo encontramos en la calle, charlando con los visitantes. Pero más tarde se transformó en el Diablo Mayor, quien tiene la misión de continuar la tradición y hacer prevalecer las reglas del juego de Diablos y Congos. Se trata de Carlos Chavarría, el mismo que es conocido como el Alcalde de Portobelo y además tiene un lugar fijo en el anda para cargar al Cristo de Portobelo cada 21 de octubre.
Le preguntamos ¿Usted se siente diablo. Es verdad que tienen pacto con el maligno como dicen algunos? Con una sonrisa nos respondió Chavarría: "como sucesor de Celedonio me ha tocado lidiar con el mito", dijo. Sin embargo, aclaró que fue escogido en 1981 para continuar la tradición, ya que la Reina Congo reconoció su vitalidad y energía. Además, para consolidar su posición enfrentó a otro aspirante que por antigüedad se merecía el puesto, pero lo derrotó.
Chavarría comentó, mientras mostraba su túnica negra, los cascabeles y su máscara con cuernos y dientes de vaca que continuará pujando como diablo hasta que decida que llegó la hora de entregarle el puesto a un sucesor.
¿Es verdad, que mientras danzan el "maligno" se apodera de ustedes?, preguntamos.
Chavarría respondió: "Tenemos que tomar precauciones, sin embargo, una vez sentí una gran fuerza y energía que quería apoderarse de mí, recalcó.
Sólo una mujer se ha disfrazado y danzado como Diablo Mayor. Se trata de Ileana Solís, quien fue alumna de Celedonio Molinar, histórico Diablo Mayor de Portobelo, del que se dice que tenía pacto con el Diablo.
Además de unirse para el Festival, los Diablos y Congos tienen su máxima expresión el Miércoles de Ceniza, día en que los Congos salen a la caza de diablos, especialmente el Diablo Mayor, con la ayuda de personajes llamados "ángeles", para atraparlos, desenmascarlos y bautizarlos.
Congos y Diablos se toman Portobelo
Gran jornada cultural que tuvo como escenario el histórico Portobelo que vibró bajo el sol y la danza de Diablos y Congos.