Eneida de Santana tiene 33 años, conoció a Tito a los 14, él tenía 20. Eran dos jóvenes del montón que se enamoraron en aquellos parajes de la zona indígena Naso Teribe y decidieron unir sus vidas.
Poco después dejaron de ser simplemente Eneida y Tito. El se convirtió en Rey Teribe, el máximo líder de la región y ella, pues en la esposa del monarca, el último de Latinoamérica.
¿Y qué significa semejante título?. Eneida, a quien encontró El Panamá América en las labores tradicionales de las mujeres: cocinando y atendiendo a los niños, lo interpreta como "una compañera en las buenas y malas".
Y vaya que Tito ha tenido sus días difíciles, sobre todo en los últimos tiempos cuando debió vencer con esmerados discursos, al mejor estilo de las contiendas electorales, lo que su mujer llama "perversas intenciones".
Aunque el tira y hala no termina. Grupos opuestos al rey han deplorado enérgicamente las actividades del líder en relación a la construcción de la hidroeléctrica, por lo que le siguen lloviendo las críticas.
Justamente nuestra visita obedecía a la celebración de un congreso general en la comunidad de Bonyic a unas dos horas de Changuinola, Bocas del Toro, a través del Río Teribe, donde se discutiría sobre la hidroeléctrica.
Tito ultimaba detalles para la actividad, mientras en "el reino" como se le conoce a la residencia de los Santana, Eneida lavaba la ropa.
Ella habla en tono pausado, parece meditar cada palabra, tal como lo harían las primeras damas de estos tiempos, todo con tal de no perjudicar a sus esposos.
Se aseguró, sin embargo, que el almuerzo estuviera andando. La mayor de sus hijas, de sólo 17 años y quien ya la hizo abuela, estaba pendiente.
"Tito trabaja por la comunidad, sobre todo por el proyecto de la Comarca Naso Teribe", explica. Los dirigentes de esta etnia presentaron en el periodo legislativo anterior un anteproyecto de ley para ser reconocidos como comarca, pero fue rechazado. Ella defiende vehementemente a su esposo de "los enemigos" que lo acusan de sólo estar luchando por la hidroeléctrica y no por la comarca. "El rey se esfuerza por el pueblo, para eso es rey, por su posición debe hacerlo"..., insiste y por unos segundos su argumentación le hace perder la calma.