El fiscal del Partido Arnulfista, Alvin Weeden, afirmó que no será necesario que la presidenta electa Mireya Moscoso convoque a una Asamblea Constituyente, pero reconoció que esta iniciativa es una alternativa, aunque drástica, para resolver la crisis institucional que atraviesa el país.
A juicio de Weeden, sería inútil convocar a una Constituyente ya que pese a los problemas que enfrenta Panamá, existe un ambiente de paz que sobrepasa el interés por esta medida.
Añadió que Moscoso emprenderá el fortalecimiento de las instituciones democráticas, lo que haría innecesaria la convocatoria de una Constituyente.
"Actualmente el pueblo no quiere discusiones jurídicas ni metafísicas, sino más bien la solución a sus múltiples problemas", destacó Weeden.
Por otra parte, el político y catedrático en derecho, Miguel Antonio Bernal, afirmó que entre octubre y noviembre el Comité Pro constituyente deberá haber recogido por lo menos medio millón de firmas de personas que están de acuerdo con la implementación de esta figura en Panamá.
Bernal, quien participó en una gira política por Bocas del Toro con la presidenta electa Mireya Moscoso, indicó que el objetivo de una Constituyente es derogar una cantidad de leyes impopulares aprobadas por el actual gobierno, aun cuando éstas lesionan los intereses de las clases populares que están cansadas de las prepotencias y los abusos.
Bernal mencionó entre algunas de las leyes que se derogarían la Sala Quinta, los cambios realizados al Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, los que permiten el manejo de los fondos de las privatizaciones y los nombramientos que se han hecho hasta el 2008, los que calificó como una "aberración jurídica".
Agregó el jurista, que como ciudadano le solicita a directores como el de la Autoridad Marítima, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), Ente Regulador, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), la Policía Técnica Judicial (PTJ), y la Procuraduría, entre otros, que renuncien a sus cargos.