El proyecto de ley sobre las Consultas Populares ha puesto a prueba la alianza de gobierno y originado desconfianza entre los principales partidos políticos que la integran.
Aunque los diputados insisten en negar las diferencias entre el Ejecutivo y el Legislativo y aseguran que esto no será motivo para provocar un distanciamiento entre el partido Cambio Democrático (CD) y el Partido Panameñista, en los pasillos legislativos se comenta lo contrario.
Con respecto al proyecto de ley, el diputado panameñista José Blandón expresó ayer que la discusión "se ha enfriado" y es posible que quede para el próximo período de sesiones ordinarias, porque "no hay urgencia".
Los diputados panameñistas sostienen, en privado, que no pueden firmar un "cheque en blanco" y permitir que el Ejecutivo de hoy o del futuro tome la decisión de convocar a consulta y preguntar temas que involucren cambios populares.
Aunque insisten en que no pueden dar carta abierta al Ejecutivo, no se atreven a plantearlo en público, por lo que han dejado esta labor para sus colegas del opositor PRD.
Una de las preguntas a las que temen los panameñistas es: "¿Estaría usted de acuerdo con que se disuelva la Asamblea Nacional y que el dinero que se utiliza para mantener la institución sea destinado para un aumento de salario a los funcionarios del Estado o los jubilados del país?
Los arnulfistas temen que después se pregunte: ¿Estaría de acuerdo con la reelección presidencial inmediata?
Una interrogante como esta eliminaría la posibilidad de que los arnulfistas pudieran candidatizar en el 2014 a Juan Carlos Varela o a cualquier otro miembro de su partido.
Según conoció Panamá América, diputados del CD llevaron ayer, al Palacio de las Garzas, una nueva propuesta del proyecto de Consultas Populares para que fuera analizada por el Ejecutivo, pero no fue aceptada.
Extraoficialmente, se menciona a los ministros Alma Cortés y José Raúl Mulino como los principales opositores a los requerimientos de los diputados panameñistas.
Los diputados insisten en exigir que cuando se trate de una consulta popular que pudiera involucrar un cambio constitucional, la redacción de la pregunta corresponda al Ejecutivo, con la necesaria ratificación de la Asamblea Nacional.
"Los tiempos cambian", es el principal argumento de los arnulfistas que se oponen a aprobar el proyecto de ley. Consideran que si bien es cierto en este momento el presidente Ricardo Martinelli ha señalado que no aspira a una reelección inmediata, no se sabe si pensará igual de aquí a dos o tres años.