La nueva contención del gasto público por B/. 190.6 millones, aprobada por el Consejo de Gabinete, retrasará la construcción de nuevos centros de salud e impedirá que sectores de pobreza y pobreza extrema, puedan acceder a paquetes de atención primaria, informó ayer el ministro de Salud, Fernando Gracia.
Con el recorte de B/. 32 millones para el sector, el Ministerio de Salud no podrá suministrar la contrapartida para préstamos con entidades financieras internacionales, para ofrecer estos paquetes de atención primaria.
Gracia sostuvo que entre los B/. 32 millones que serán recortados a Salud están los 25 millones para el proyecto de modernización de la Planta Potabilizadora de Chilibre, que no se podrá ejecutar este año, tras producirse un retraso en el proceso de adjudicación.
El ministro precisó que aún no se les ha informado exactamente, qué proyectos se verán afectados con los B/. 7 millones de recorte restantes. Informó que de esos 7 millones, 3 ó 4 millones correspondían a contrapartidas de algunos proyectos que el ministerio tenía programado con planes de financiamiento del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Afirmó que estos proyectos que se verían afectados tenían que ver con reformas multisectoriales y para ofrecer paquetes básicos de atención, que ahora tendrán que ejecutarse el otro año.
El dinero restante, cerca de 2 millones, iban a ser utilizados para la construcción y remodelación de centros de salud. Sostuvo Gracia que para definir qué estructuras no van a ser construidas por falta de liquidez, se reunirá con el ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, para establecer prioridades. "Aquellas obras que no podamos ejecutar este año, tendremos que posponerlas para enero próximo".
Para definir a qué obra se le dará seguimiento, analizarán cuál es el proyecto que lleva más atraso en la ejecución y cuál es el proyecto de infraestructura menos urgente.
Gracia informó que para el próximo año pedirán al Ministerio de Economía un presupuesto de 528 millones, a diferencia de los 421 millones aprobados para este año, el cual ha sufrido reducciones en tres ocasiones este año.
Gloria Ruiz también reside en la barraca y el día del incidente estaba sentada en la puerta de su cuarto, como lo hace cada vez que sus hijos salen a jugar al solar.
"Cuando escuchamos la balacera todas las madres salieron a buscara a sus hijos y los niños corrieron para acá, pero él no llegó y yo lo vi caer allí donde está la zanja. Mandé a mis hijos para adentro y al ir a recogerlo me di cuenta que tenía una herida en la frente del golpe y el tiro en la espalda", narró.
Ruiz trató de llevarlo a la calle, para lo cual solicitó ayuda de otra persona. "Fue allí cuando lo agarró un señor que lo llevó al Hospital del Niño".
De acuerdo con la señora Urania, fue su hija mayor, quien reside en otro cuarto del caserón, la que le informó lo ocurrido, aunque en primera instancia hubo una confusión y se pensó que la única herida que recibió el niño fue la rotura en su frente producto de la caída.
"El papá, que había salido al trabajo oyó los disparos y regresó, fue cuando le dijeron que al niño era al que había agarrado la bala. Entonces fue al hospital y lo vio, incluso el niño lo miró y lo saludó, él estaba bien", narró la madre.
Sin embargo, la tranquilidad que le habían dado sus familiares se desvaneció cuando acudió al hospital y vio las condiciones de su hijo, que había sido trasladado a la sala de cuidados intensivos con una inflamación en su vientre que le llamó mucho la atención.
Fue en medio de su desesperación por el estado de salud de Dagoberto, cuando se le informó que había recibido una herida de bala que entró por la espalda, le impactó la columna vertebral y le inmovilizó sus extremidades.
De acuerdo con Díaz, la condición del pequeño se complicó rápidamente, situación que le fue notificada por los galenos, por lo que se dispuso esperar el momento fatal, que llegó la madrugada del jueves.
En El Relleno saben que nada le devolverá la vida a Dagoberto Domínguez, sin embargo, todos piden a las autoridades que adopten urgentes medidas que frenen los continuos tiroteos que ponen en riesgo la vida de todos los inquilinos. "Cada vez que hay una balacera tenemos que tirarnos al piso por temor a que una bala nos dé", expresó Urania Díaz, quien también tiene otros niños pequeños por quienes velar, pese a la ausencia de su hijo muerto.
"Yo tengo 13 hijos, nueve de ellos pequeños aún y no tengo tranquilidad cuando ellos se mueven a algún lugar de la casa por miedo a que los agarre una bala", dijo Gloria Ruiz, que todavía recuerda la cara de su pequeño vecino cuando lo recogió del piso herido de muerte.
"Queremos que nos ayuden, queremos justicia para Dagoberto", exclamó, no sin antes reprochar que sólo luego del incidente es que se han incrementado las rondas policiales por El Relleno.