De acuerdo con la Declaración de Ginebra de 1924, los infantes deben ser protegidos por sus familiares. Tienen derecho a una vida digna lejos de la violencia y de las calles, a no ser explotados económicamente y a no sufrir discriminaciones que empañe su inocencia.
Por ello, deben ser educados en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad, paz y fraternidad universal.
Imelda Flores, jefa encargada del Departamento de Atención y Protección a la Niñez del Ministerio de Desarrollo Social, hace un llamado a los padres de familia para que hagan valer estos derechos.
A pesar de que las autoridades rechazan categóricamente el trabajo infantil, son cientos los niños que se dedican a ello, y se encuentran desplegados por la ciudad de Panamá.
Según estadísticas de Casa Esperanza, alrededor unos 309 han sido encontrados en las calles del distrito capital, en áreas como el Mercado de Abastos, avenida Central, la avenida Ricardo J. Alfaro, Transístmica, vía España, Calidonia y en los vertederos.
Los que están en las calles oscilan entre los 5 y 14 años, proceden de lugares como Curundú, Tocumen, Mañanitas, Calidonia y El Chorrillo, entre otros lugares.
Panamá América realizó un recorrido por las calles y avenidas de la metrópoli, y encontró a varios niños y adolescentes realizando diversas actividades para generar ingresos mediante la venta de artículos.
Otros simplemente dicen: "Deme algo pa´comer, que tengo hambre".