El Ministerio de Educación es un “foco histórico de corrupción, negligencia y faltas”, denunció ayer el contralor, Carlos Vallarino, quien además desmintió públicamente en varias ocasiones al ministro del ramo, Salvador Rodríguez.
Según el Contralor, hay unas situaciones que se han registrado y que no han sido corregidas. Para citar algunos ejemplos, mencionó el caso de la fibra de vidrio, el Fondo de Equidad y Calidad de la Educación (FECE), la reciente desaparición de más de 180 cheques de la planilla y otros.
Según el fiscalizador de las finanzas públicas, las “irregularidades” denunciadas han sido remitidas a los tribunales para su investigación.
Indicó que en el tema de la Escuela Guillermo Andreve, está el sobreprecio por más de 250%, la intención “sospechosa” de pagar por adelantado y la contratación de empresas de “riesgosa reputación”.
Según el Ministro de Educación, los precios fueron calculados por los aumentos internacionales; Vallarino expresó que los auditores de la Contraloría hicieron sus cálculos sobre la base de costos del mercado local en estos momentos y no coinciden con los establecidos en los contratos.
Rodríguez explicó que había contratado a RODEIBA por recomendación de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC), pero ésta lo negó.
El Contralor cuestionó la manera en que se administra el Ministerio y se pregunta cómo es posible que en momentos en que se inició el año escolar, se pretende hacer un contrato en lugar de hacerlo con la anticipación debida.
Rodríguez dijo que durante su gestión se ha llevado una exitosa reparación de escuelas en todo el país.
El Contralor insistió en que se han otorgado contrataciones directas a empresas, creadas meses antes de recibir el beneficio y se les pretendía pagar adelantos “sospechosos”.
Según Rodríguez, las empresas son de reconocido prestigio y piden este adelanto por el cambio de Gobierno que se dará en cuestión de días.
Vallarino mencionó una empresa, creada hace algunos meses, propiedad del ex rector de la Universidad Autónoma de Chiriquí, Virgilio Olmos, “quien no ha clavado un clavo ni puesto una puerta” y pretende que se le pague el 70% por adelantado, invitó a que fueran a ver la calidad del trabajo.