Panamá logró escalar en el Indice de Percepción 2004, como país menos corrupto en América Latina, elaborado por Transparencia Internacional. Sin embargo, se mantiene entre las 60 naciones de todo el mundo donde la corrupción es endémica y la administración pública está plagada de sobornos.
El año pasado Panamá estaba en el puesto número 10 como país con menos percepción de corrupción con 3.4%, pero en el análisis del 2004 se ubicó en el séptimo puesto de Latinoamérica, al ascender el porcentaje a 3.7%.
Según Angélica Maytín, directora ejecutiva de Transparencia Internacional Capítulo de Panamá, esta recuperación obedece a que cuando se realizaron las encuestas existía un proceso electoral en marcha, lo que daba una esperanza a los panameños de que el nivel de corrupción bajaría.
De acuerdo con el informe mundial del índice de percepción de 146 naciones, la mayoría de los países productores de petróleo son más propensos a altos niveles de corrupción.
En Latinoamérica, la corrupción en proyectos públicos de gran escala representa un obstáculo sostenido y tiene consecuencias como la pérdida de dineros requeridos para resolver la pobreza, disponerlos a la salud y educación.
Peter Eigen, presidente de la organización, estima que las pérdidas provenientes de los sobornos en contrataciones públicas alcanzan en el mundo al menos 400 mil millones de balboas al año.
Panamá está entre estas 106 naciones con puntuación menos de 5% de un total (limpio) de 10.
Sólo El Salvador y Uruguay figuran entre los países donde el nivel de percepción cayó significativamente, logrando casi superar el 5%.
Maytín señaló que siempre habrá corrupción, pero elevar en la escala significará que las autoridades panameñas y la sociedad en general han logrado ganarle una batalla a la corrupción.
En este informe, Finlandia tiene el mejor porcentaje con 9.7, y al extremo están Haití y Bangladesh con la mayor percepción de corrupción, sólo con un 1.5% a favor.
El pasado lunes, Transparencia Internacional Capítulo Panamá, entregó al presidente Martín Torrijos un documento donde recomienda la creación de una red de probidad para combatir la corrupción.
En este informe daban a conocer que la percepción de los panameños sobre la corrupción se enmarca principalmente en los legisladores que obtienen prebendas a cambio de beneficiar leyes, seguido por los funcionarios que aceptan sobornos por favores.