Washington.- La Organización de Cortes Supremas de las Américas (OCSA), con sede en Panamá, permanecerá técnicamente acéfala hasta después de las elecciones venezolanas el próximo 28 de mayo, afirmó ayer el vicepresidente de esa nación andina, Isaías Rodríguez Díaz.
"Debemos esperar hasta que el nuevo gobierno nombre una nueva Corte Suprema para poder llenar ese cargo honorífico," declaró el alto funcionario venezolano en respuesta a una pregunta del corresponsal de El Panamá América.
Según un miembro de la junta directiva de la OCSA, las actividades del organismo han quedado "como paralizadas" desde la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema de Venezuela, Cecilia Sosa Gómez, quien encabezó la organización desde el año pasado.
"No he tenido más noticias, lo que me asombra es que pensamos que la organización podía tener un efecto sumamente positivo en el crecimiento de las instituciones democráticas del continente," dijo la fuente que prefirió que no se usara su nombre.
La organización fue creada tras una iniciativa de las Cortes Supremas de Panamá y Estados Unidos y su primer presidente fue el juez Stephen Breyer, un ex-profesor del Colegio de Derecho de la Universidad de Harvard, nombrado por el presidente Bill Clinton a la Suprema Corte de Washington.
Su sucesor, la presidenta de la Corte Suprema de Venezuela, duró pocos meses antes de presentar su renuncia por su desacuerdo con la política del presidente Hugo Chávez.
Panamá se esforzó por lograr para que la OCSA tenga su sede en las áreas revertidas, como parte de un sector cedido a organismos internacionales como símbolo del lugar geográfico y geopolítico que Panamá ocupa en el continente americano.
El propósito de la organización es realizar reuniones y seminarios que sirven para subrayar y difundir la importancia crítica que el poder judicial goza en el sistema democrático como un ente independiente de los poderes políticos.
La independencia del poder judicial también fue afirmada por el vicepresidente Rodríguez en una intervención ante el Diálogo Interamericano, cuyo presidente, Peter Hakim, presentó al conferencista como "un destacado jurista, así como un veterano político y ocasional poeta".
La conferencia, que fue copatrocinada por el Carnegie Endowment for International Peace, otra ONG que promueve discusiones sobre temas de actualidad, reunió a varios diplomáticos, funcionarios del Congreso y académicos, además de periodistas que lanzaron preguntas poco amistosas hacia el gobierno de Chávez, especialmente su origen militar.
En sus respuestas, tras un elogioso resumen de la labor del gobierno de Caracas, Rodríguez combinó el lenguaje didáctico con la retórica de la campaña política. Fue didáctico a la hora de explicar el papel del poder legislativo y como Chávez es menos "militarista" que el candidato de oposición.
Pero al referirse a las críticas de los partidos tradicionales que fueron desplazados, junto con el Congreso, por los poderes que el gobierno otorgo a la Asamblea Constituyente, dijo que detrás de esas "mentiras y exageraciones" que desconocen "nuestra nueva realidad".
Los partidos tradicionales, argumentó, se habían convertido en "un elefante pesado, difícil de tomar decisiones", lo que llevó al "rechazo popular", cosa que está ocurriendo en otros países americanos donde "los pueblos piden mayor participación".
Declarando que daba por seguro la victoria de Chávez, el vicepresidente añadió que "en esta nos jugamos todo por todo porque esta es una verdadera revolución pacífica que observa los derechos humanos y la libertad de expresión".
Advertido de que en muchas ocasiones el presidente ha atacado públicamente a los medios informativos, Rodríguez respondió: "Bueno, si lo atacan a él porque no ha de defenderse atacando a los medios? Cada uno debe tener ese derecho de la autodefensa, no le parece?".