Exceso de ruidos, riñas, animales sueltos y quemas, son algunos de los asuntos que pueden resolverse en los centros de mediación comunitaria.
La mediación es un proceso informal para la solución de conflictos que surgen en el ámbito comunitario.
La idea fue concebida para reducir la litigiosidad -una de las funciones de la Procuraduría de la Administración- pues es común ser testigo del volumen de personas que acuden a las corregidurías a librar cualquier asunto registrado entre vecinos.
Existen los centros de mediación establecidos por distritos, ubicados en Portobelo, Chepo, David y Soná.
Estos centros fueron instalados prioritariamente de acuerdo con rangos de población, niveles de conflictividad y violencia.
Allí los integrantes de la comunidad pueden resolver otros conflictos como colindancias, arbolado rural y urbano, filtración de agua, uso de espacios comunes, paredes y cercas medianeras y pastizales, con la ayuda de un mediador.
Los resultados de la mediación son grabados en papel denominado acuerdo de mediación y que es de obligatorio cumplimiento para ambas partes.
Entre las ventajas de este proceso están facilitar al ciudadano el acceso a la justicia, promover la comunicación y la tolerancia entre vecinos y lograr un desarrollo armónico en la comunidad.
Estos centros creados por la Procuraduría de la Administración fueron construidos con fondos otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y funcionan desde el año 2006.
En los próximos meses, se abrirán nuevos centros en San Miguelito, Parque Lefevre, Pedregal, Penonomé, La Chorrera, San Francisco y Chilibre.
El Proyecto de Mediación se inició en el 2007 con la formación de los primeros 50 mediadores comunitarios.
Perfil.
El mediador es un líder de la comunidad, mayor de 21 años, con vocación de servicio, intachable trayectoria ética y moral, facilidad para desarrollar trabajo en equipo y con habilidad para comunicarse.