De cada cinco jóvenes panameños, dos viven en la pobreza, por lo que urge un mayor compromiso para que se respeten sus derechos y cambiar esta realidad, advirtió ayer, Tomás Jiménez Araya, director de país no residente del Fondo de las Naciones Unidas para la Población de Panamá (UNFPA).
Las declaraciones de Araya se dieron durante la firma de dos convenios para crear mejores condiciones y oportunidades para los adolescentes uno con el Ministerio de la Juventud, Mujer, Niñez y la Familia, y el otro con la Defensoría del Pueblo.
Los convenios fueron firmados al conmemorarse el Día Internacional de la Población que tenía como lema "Adolescentes y Jóvenes por la Vida", los cuales servirán para vigilar las leyes panameñas que protegen los derechos y la salud reproductiva de los y las adolescentes y jóvenes de Panamá.
Sostuvo que una cuarta parte de la población tiene entre 15 a 24 años, y un promedio de estudio de nueve años. Sin embargo, esta realidad es distante en las áreas del Darién y en las comarcas donde sólo llegan a cuatro años.
Informó que en Panamá diariamente nacen 12,600 menores de madres adolescentes, lo que indica que uno de cada cinco nacimientos son de menores de edad. Puntualizó que si los jóvenes recibieran una mayor orientación se podría acabar con este ciclo de pobreza.
También manifestó su preocupación por la epidemia del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), que cada vez afecta más a los jóvenes. Los Censos de Población indican que la población panameña es relativamente joven, la cual representa un poco más de un cuarto de la totalidad de las personas censadas.
El apoyo que brindará UNFPA serán herramientas metodológicas con enfoques de juventud, género, desarrollo humano, derechos y equidad incluidas dentro de las líneas de acción de las actividades desarrolladas por el Ministerio de la Juventud.