Para recibir un trasplante de riñón hay que superar una larga cadena de limitaciones, pero muchos no viven para romperla. La falta de donación de órganos provoca que el 10% de los que espera por un trasplante de riñón muera antes de la operación.
Los 900 pacientes con insuficiencia renal de la Caja de Seguro Social y los 200 del Ministerio de Salud, sufren por la falta de medicamentos, tratamientos, infraestructuras adecuadas para realizar los exámenes y de un donante para el trasplante.
Crisis.
Cada mes entran al programa de diálisis entre 10 a 12 nuevos pacientes, más gente que la que recibe un trasplante, explica Elvia Muñoz, coordinadora del Programa Nacional de Trasplante.
Un promedio de 100 al año, pero solo se trasplantan de 20 a 30. Cada vez se abre más la brecha entre los que están necesitando un trasplante y los que son trasplantados. Hay en lista de espera más de 130 personas, afirma Muñoz.
En lo que va del año solo se han realizado 12 trasplantes, y al año fallecen 10 pacientes que se "prepararon, esperaron, pero no fueron trasplantados", indicó Muñoz.
Los pacientes renales denuncian "mala atención" y el colapso del Laboratorio Nacional de Trasplante.
Según David Ocálagan, de la Asociación de Pacientes Renales, el número de pacientes aumenta y el Laboratorio es el mismo, no se han contratado más técnicos, los equipos no son reemplazados y a los médicos no se les pagan los tiempos.
Falta espacio.
Alejandro Vernaza, director de esta unidad, dice que el laboratorio se ha quedado chico y que las autoridades de la CSS lo saben, como de los problemas de infraestructura, equipos uno encima de otro, ruido excesivo de la congeladora, aire acondicionado dañado desde hace un mes.
Los pacientes cuando llegan para la extracción de la muestra entran y quedan en mitad del laboratorio, al lado del especialista que está trabajando, lo que afecta el servicio, asegura Vernaza.
Muñoz, la coordinadora del programa, explica que las salas se están saturando, y esto ha llevado a abrir otras nuevas y a expandir las existentes, porque en el mismo espacio ahora se atiende al doble o al triple de pacientes.
Costos.
El tratamiento de hemodiálisis le cuesta al Estado entre 30 mil a 40 mil balboas al año por paciente, si éste no se agrava. Mientras que un trasplantado, entre 8 ó 9 mil dólares, sin incluir complicaciones ni medicinas.