El Defensor del Pueblo peruano advirtió sobre la posibilidad de un fraude hoy en una elección en la que el presidente Alberto Fujimori se medirá con un ex-lustrabotas para conseguir un tercer mandato consecutivo y sin precedentes.
En la primera carrera electoral monitoreada por un defensor del pueblo en la historia del país, Jorge Santistevan dijo que una segunda vuelta, prevista si Fujimori no alcanza la mayoría absoluta para ganarle a Alejandro Toledo, le daría a la elección mayor "credibilidad".
Los últimos sondeos muestran a ambos candidatos muy cerca, con entre 35 y 42 por ciento de los votos cada uno. Hace falta 50 por ciento más uno para evitar una segunda vuelta.
Estas declaraciones agregaron peso a las críticas de observadores internacionales acerca de que las condiciones para una elección democrática no existen y abren la puerta a un fraude que debilitaría la legitimidad del mandato.
Santistevan dijo que el comicio es vulnerable a un fraude por el conteo en centros de votación remotos, generalmente sin teléfonos y accesibles sólo por vía fluvial o a lomo de burro en los Andes o en la selva, no puede ser controlado.
Muchas regiones de este país montañoso de 25 millones de personas están bajo el control militar que ha sostenido los 10 años de Fujimori y lo ha ayudado a derrotar a la guerrilla izquierdista que enloqueció a Perú a principios de los "90.
"El fraude en mesa es imposible de detectar. Ese es el punto más débil (del proceso electoral)", dijo a Reuters Santistevan, quien tiene a cargo la institución más respetada por los peruanos después de la Iglesia Católica.
La oposición, que incluye al ex economista del Banco Mundial Toledo quien ganó crecientemente adeptos entre la mayoría indígena, asegura que Fujimori prepara un supuesto fraude en el conteo con ayuda militar para asegurarse los pocos puntos extra que necesita para una victoria en primera vuelta.
En tanto, Fujimori, el presidente electo con mayor cantidad de años en el poder en el hemisferio y que llegó a la presidencia en 1990 y ganó confortablemente una reelección en 1995, ha dicho que las acusaciones en su contra son parte de la campaña proselitista y de una "conspiración internacional".
Las encuestas, inaccesibles para la mayoría de los peruanos a causa de una ley que prohíbe su difusión dos semanas antes de la votación del domingo, muestran que el presidente de 61 años tiene alrededor de 40 por ciento de apoyo, apenas unos puntos más que Toledo.
Toledo, un libremercadista con toques populistas, ha surgido desde cifras de un dígito a principios de 2000 y podría forzar una segunda vuelta con el hijo de inmigrantes japoneses que podría perder ante una oposición unida.