Increíble, en la mayoría de los corregimientos de la ciudad capital se pueden observar parillas llenas de pollos asados para la venta.
El calor de las brasas y el detestable humo, rodean los cuerpos que se encargan de preparar los muslos, encuentros y alas.
Pero ¿sabía usted que pocos manipuladores de alimentos cumplen con los requisitos que exigen las autoridades?