Pese a que Panamá se encuentra bien ubicada dentro de la encrucijada política y económica que vive Latinoamérica, deberá hacer frente a importantes desafíos, como lograr la credibilidad de los órganos del Estado y perfeccionar su sistema político, advirtió anoche el economista, Arturo Cruz Sequeira.
Durante la conferencia Panamá Frente a la Encrucijada Política y la Transición Económica, el especialista nicaragüense reconoció que la credibilidad del Estado está "muy mala", ya que la gente no cree ni siquiera en la Comisión Anticorrupción creada por el Ejecutivo.
El país deberá evitar a toda costa la pérdida del sistema político, porque de hacerlo sería el preámbulo a la pérdida de la legalidad, algo muy peligroso, precisó Cruz.
A pesar de todo en el ámbito económico, el país se encuentra bien ubicado dentro del entorno regional y "no soy pesimista con el tema panameño, ya que siento que el país está más en la parte positiva de las naciones" dijo Cruz.
Agregó que Panamá es la única nación de Centroamérica que cuenta con los más importantes "motores del futuro" para lograr su desarrollo.
El especialista percibe un alto nivel de pesimismo entre los panameños los cuales sienten que están al borde del colapso, pero afirmó que si nos comparamos con el Cono Sur, estamos bien.
En cuanto al aspecto político, Cruz dijo que Panamá tiene la suerte de tener dentro de las instituciones creíbles, que son raras, un Tribunal Electoral y dos partidos anclas; el PRD que representa a la izquierda "light" y el Arnulfista que tiene que ser la derecha "light" y que deberá enfrentar una gestión pública dudosa que lo hace perder valor.
En este sentido, recomendó forjar un sistema político creíble ya que los tiempos que vienen serán difíciles, advirtió el especialista
Anunció que en medio de la estrechez de recursos del Estado, durante su Gobierno va a privilegiar ese programa de apoyo a la seguridad.
Finalmente, Uribe pidió apoyar "sin titubeos ni disculpas" su estrategia de seguridad con apoyo de la comunidad.
Según estudios oficiales, el gasto en seguridad privada en Colombia supera con creces el que se destina por el Estado a la Policía, y se concentra en Bogotá, donde los niveles de violencia y homicidios han caído significativamente en los últimos años.