Los datos estadísticos de la educación panameña no dejan la menor duda: nos encontramos en plena crisis visible en todos los niveles.
El sistema educativo panameño ha colapsado; una especie de coma institucional la tiene postrada en cuidados intensivos desde hace décadas, para ser más concretos, desde 1979 y la derogación de la Reforma Educativa.
Paradójicamente, nunca antes el sistema educativo ha recibido tantos recursos financieros para apoyar el logro de la calidad educativa.
El principal reto del ministro es convocar al propio Estado y a sus fuerzas representativas, para que se dirija científicamente el sector.