En su libro un "Canto desde el infierno", Marco Manjarrez señala la existencia de hechos de corrupción en el Seminario Mayor San José, que a pesar de haberlos denunciado, el premio que obtuvo fue su expulsión de ese centro.
Ayer, durante el primer día de audiencia a Manjarrez por el homicidio de monseñor Jorge Altafulla, se distribuyó este documento en donde se hacen graves cuestionamientos a quienes dirigían el Seminario Mayor San José.
En tanto, su abogado Rafael Rodríguez aseguró ayer que Manjarrez es inocente del asesinato de monseñor Altafulla y que al llegar a la iglesia de Guadalupe el 19 de mayo del 2002, nunca tuvo la intención de atacar al sacerdote.
Rodríguez estimó que su cliente jamás tuvo la voluntad de hacer daño a monseñor Altafulla y que existieron una serie de circunstancias que provocaron el incidente entre ambos.
En tanto, el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, aseguró que en la Iglesia Católica siempre existe la disposición de perdonar, pero que a la fecha, Manjarrez en ningún momento ha expresado su arrepentimiento por el homicidio.
Monseñor Dimas Cedeño sostuvo que sólo se reclama la aplicación de la justicia de los hombres sin venganza ni odios, pero que se siga con el proceso debido como lo establece la ley.
"La Iglesia está siempre con su frente en alto, porque está consciente de sus debilidades y que la sociedad debe comprender cualquier situación y que no habrá presiones de ningún tipo hacia las autoridades", sostuvo.
Por su parte, la abogada Guillermina McDonald, representante legal de la familia Altafulla, reveló que en las sumarias existen constancias procesales que Manjarrez actuó con premeditación al momento de cometer el crimen.
La ex fiscal delegada coincidió con el fiscal Dimas Guevara en el hecho de que Manjarrez tuvo la intención de asesinar a monseñor Altafulla e intentó realizar acciones para ocultar su responsabilidad.
En ese sentido, el fiscal Guevara planteó que el sindicado desapareció el arma homicida, destruyó la ropa manchada de sangre y regresó a la escena del crimen pretendiendo desconocer lo que había sucedido.