Durante las pasadas rondas de negociaciones del TLC hubo momentos difíciles, principalmente cuando se trató lo referente al sector productivo del país.
Las jornadas de trabajo eran de hasta 12 horas. En la última ronda al ministro Alejandro Ferrer le tocó negociar o estar disponible 24 horas y participar en reuniones que comenzaban a la 1, 2 ó 3 de la madrugada.
Hubo tres días seguidos en los que no pudo dormir. Su carácter perfeccionista se lo impedía.
"Cuando yo negocio el volumen de una cuota o en cuántos años se desgrava un arancel yo no estoy negociando números fríos, detrás de cada número hay una persona, detrás de cada tonelada métrica hay un panameño,hombres y mujeres, que dependen para su sustento y futuro del resultado de esa negociación", indicó.
Alejandro Ferrer considera que sin idealismo no cree que tendría las energías necesarias para seguir adelante.
Acepta que su opinión parece un contrasentido, máxime cuando los más se han servido de los cargos públicos en lugar de servir a la ciudadanía. Si uno viene con la idea de hacer las cosas bien, el sacrificio personal es importante. "Uno le dedica tiempo, esfuerzo y energía a los ideales, al país, a lo que quiere hacer uno en esta posición, lo que te lleva a descuidar a la familia Uno abandona la carrera profesional, hay sacrificio desde el punto de vista económico", manifestó.
Aconsejó que si no se desea o puede cumplir con el trabajo asignado, es mejor declinar el ofrecimiento a un cargo público.
Los factores que hacen vulnerable a la población indígena son varios.
Existe una débil presencia del Estado, poca inversión en los servicios públicos en las regiones en donde viven, su nivel de alfabetización bajo los hace ser fácil presa de aquellos que los quieran someter a la servidumbre por deudas.
(ver ilustración en la página A4 del diario impreso)