La guerra entre los dos bandos que se disputan el control en la Columbus University no para. El destituido rector Jorge Laurencena alega que tiene la mayoría de acciones de la sociedad propietaria de la universidad, mientras que el nuevo rector, Carlos Arellano Lennox respondió que varias acciones se encuentran desaparecidas, por lo que se desconoce quién tiene la mayoría.
Arellano Lennox explicó que en meses pasados desconocidos se robaron la caja fuerte donde reposan un grupo de acciones, por lo que hay que esperar las investigaciones para determinar quién o quiénes son los propietarios de esos valores.
Laurencena denunció que un "grupito minoritario de accionistas" cambiaron y alteraron el ordenamiento legal de la Sociedad Consejo Asociado Educativo- Cultural Columbus S.A., propietaria de la universidad, para remover a las legitimas autoridades.
Sobre este particular, Arellano Lennox destacó que habría que preguntarle a Laurencena que si el es el dueño de la universidad por que ordenó su secuestro en mayo del año pasado.
Aseguró que sigue siendo el rector de la Columbus University y que Arellano Lennox y sus asesores "están atrincherados en las instalaciones de la universidad con guardias de seguridad con armas largas y de grueso calibre".
Mostró una certificación del Registro Público donde lo señala como rector de la sociedad propiedad de la institución de estudios superiores. A estas acusaciones, Arellano Lennox respondió que existe un auto del Juez Quinto, Juan Bosco Molina, que avaló la escogencia de las nuevas autoridades de la Columbus University.
Agregó el biólogo que mal puede Laurencena ser el rector cuando las nuevas autoridades ya tienen el visto bueno de los estamentos legales y de la propia universidad.
En cuanto a la presencia de armas de grueso calibre, señaló que eso es falso y que la única arma que porta es un celular. Explicó que la universidad cuenta con seguridad privada, los cuales poseen arma de reglamento.
El grupo de Laurencena denunció que 25 empleados fueron destituidos ayer por las nuevas autoridades, pero Arellano Lennox manifestó que el número de destituidos ascendió a 10 empleados.
Arellano Lennox señaló que los despidos se dieron luego de concluir las investigaciones internas donde se comprobó que estos empleados desaparecieron informaciones y no acataron ordenes dictadas por él. Con respecto al presunto desgreño administrativo y financiero, Laurencena aseguró que las acusaciones son falsas y negó que se haya comprado un automóvil a un particular con fondos de la universidad.
Explicó que el cheque corresponde al pago de honorarios a la ex vicerrectora adminitrativa, Laura Vargas por la instalación de un sistema contable computarizado, pero como ella iba a comprarse un automóvil pidió que el cheque saliera a nombre de la persona con quien iba a realizar la transacción.
Anunció que luego que se aclare todo el panorama interpondrá las respectivas denuncias por calumnia e injuria contra las autoridades de la universidad.