Nación

Cruceros, un negocio lucrativo y de abusos


Muchas de las grandes compañías de cruceros, que registraron ganancias sin precedentes este año con sus excursiones al Caribe y al Canal de Panamá, así como al Mediterráneo y el Mar Norte, someten a su tripulación a rigurosas horas de trabajo a la vez que les privan de múltiples beneficios como salarios mínimos.
Esto no viola ninguna ley o reglamento porque la mayoría de las compañías se benefician con registros en Panamá y Liberia, donde no están sujetas a las leyes laborales de Estados Unidos, aunque operan desde Miami.
Una extensa nota investigativa publicada ayer en The New York Times sostiene que las ganancias de una de las principales líneas, The Carnival Corporation, que cuenta con una flota de 45 cruceros, asciende a los 2.8 millones de dólares al día.
"Pero estos beneficios han sido muy lentos en percolar a los aproximadamente 70,000 trabajadores que operan las embarcaciones y hacen posible que los pasajeros coman y bailen", afirma el artículo de Douglas Frantz.
"Aunque las condiciones habitacionales han mejorado, los salarios de la mayoría de los trabajadores apenas han mejorado y algunos dicen que el trabajo se ha endurecido en estas ciudades flotantes que están activas las 24 horas del día".
El artículo es parte de una serie que apunta el espectacular crecimiento de la industria turística, a la par del apunte en la economía de Estados Unidos y el impacto que los cruceros de turismo tienen para ciertas economías regionales, especialmente para algunas pequeñas islas del Caribe donde los turistas bajan a gozar de las playas, pero no consumen nada porque las comidas las proporcionan sus propios barcos.
Estas consideraciones son de especial importancia para Panamá ya que con la transferencia del Canal están en el tapete importantes planes de desarrollo turístico que, por primera vez, contemplan el desembarco de éstos que hasta el momento sólo observaban el cruce del Canal y la majestad del Lago Gatún, desde las cubiertas de los barcos que pasaban de una esclusa a la otra, sin poder percibir la maravillosa naturaleza selvática detrás de las orillas.
El artículo del Times en esta ocasión se ocupa más bien de la discrepancia de las prácticas laborales que otros aspectos sociales de una industria que ha crecido a pasos agigantados y que también sufre de las consolidaciones, adquisiciones y fusiones corporativas al igual como las que se han producido en otros sectores como en aviación o la industria de las telecomunicaciones.
Según el Times, los salarios varían desde los 40 a 60 mil dólares anuales que ganan los capitanes, en su mayoría noruegos o holandeses, y entre 1,500 y 2,000 para el personal técnico y de supervisión hasta los 450 por mes que ganan los marineros de menor rango que trabajan 10 horas diarias los siete días de la semana mientras están en alta mar.
Muchos de los que están encargados de las tareas más duros y agotadoras, como la constante limpieza, lavaplatos y los que constantemente friegan las cubiertas y mantienen en brillo los numerosos artefactos de bronce que distinguen a estas lujosas y enormes embarcaciones de lujo, vienen de Indonesia, las Filipinas y otros países asiáticos.
El Times, que los clasifica de "trabajadores migratorios de los océanos", anota: "Largas horas con salarios de subsistencia son parte de sus contratos, así como la amenaza de ser despedidos sin preaviso o causa. No obstante, gente de algunas de las naciones más pobres del mundo están tan ansiosas por trabajar que algunos intermediarios le cobran el equivalente de un mes de sueldo (entre 400 y 450 dólares) para conseguirles el trabajo, aunque este "impuesto" es violatorio de la ley internacional".
Carnival Cruise Lines, que está completando la adquisición de la famosa line Cunard y los lujosos cruceros noruegos de la compañía Seabourne, informó al periódico que recientemente ha aumentado la escala de salarios, pero no quiso divulgar más detalles, aunque aseguró que los encargados de las limpieza de las cabinas y del servicio de mesas ganan tanto o más que quienes trabajan en los hoteles de turismo de Estados Unidos.
"LEYES FLOJAS Y APLICACION DEBIL"
Miembros del Congreso y voceros de la industria marítima estadounidense critican a los cruceros de turismo de banderas extranjeras de operar "dentro de nuestras aguas pero afuera de nuestras leyes", recoge el Times.
"Aunque un 90 por ciento de unos seis millones de pasajeros que se embarcaron en puertos estadounidenses en 1999 eran ciudadanos de este país, y la mayoría de las compañías marítimas tienen sus sedes aquí, éstas eluden los requisitos del salario mínimo y otras leyes laborales en la misma manera que evaden los impuestos y muchas leyes que se aplican al crimen y a la protección del medio ambiente al registrar sus compañías y embarcaciones en países como Liberia y Panamá, donde las leyes son flojas y su aplicación es débil", dice el articulo.
Esta es una razón por la que los tripulantes que alegan discriminación o maltrato entablan juicios a las compañías en las cortes de Estados Unidos, mayormente en Miami. El Times informa de cuatro meseros filipinos que encargaron a un abogado de Miami, Luis A. Pérez, demandar a la Majersty Cruise Line, porque fueron castigados por rehusar entregar a sus superiores parte de las propinas que recibieron en el comedor. El juicio está pendiente.
También el salvadoreño Santos Alfredo Henríquez demandó a Carnival en una corte del condado Miami-Dade Country de "trato inhumano" porque temía que lo iban a despedir por una dolencia de la espalda. El asunto fue resuelto con un pago de 100,000 dólares por la Carnival.
No todos los aspectos de los cruceros son negativos. Recientemente, el moderno Seabourne Legend se puso de fiesta en el puerto de Cartagena para la boda de un mesero chileno que se casaba con una dama colombiana. El capitán del barco invitó a la cuantiosa familia de la novia a participar en la ceremonia en los salones de la nave donde también ofrecieron un almuerzo en su honor con la asistencia de numerosos pasajeros.
"Regresaré a trabajar con la Seabourne cuantas veces pueda", confió el joven chileno que se radicó con sus padres en Puerto Rico y Miami en la década de los setenta, huyendo de la dictadura del general Augusto Pinochet.


fecha edicion
old id
74353
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América