Atravesar la vía Panamericana que conduce hacia Chepo es una odisea diaria para muchos niños, mujeres y hombres que viven en comunidades como Felipillo, Nueva Esperanza y la 24 de Diciembre.
De hecho, cuando se le pregunta a algún morador de estas áreas sobre el peligro de esos cruces, la primera reacción es más o menos así: "humju, si el último muerto fue el sábado... eso no es nada raro..."
Y es que ha habido tantos atropellos que la población ya no se asusta ante uno más. Efectivamente, el pasado sábado en horas de la noche, un señor cruzó la vía para depositar la basura en su lugar, por aquello de que "si la botas, se nota". Eso le costó la vida. Un automovilista no vio a la víctima que se encontraba a un lado de la carretera, si bien, con parte de su cuerpo hacia ésta.
Fue lanzado a varios metros luego del impacto. Y la pregunta es: ¿por qué no lo vio el conductor? Simple: allí no hay luminarias que indiquen que existe una salida o un cruce vehicular. Ni allí ni en ninguno de los otros cruces.
Lo mismo ocurre en el cruce de Nueva Esperanza. A pesar de que muy cerca existe una escuela secundaria adonde asisten estudiantes que residen tanto de un lado como del otro de la carretera, no existe la seguridad necesaria para atravesar la vía.
Además hay escuelas primarias, como la Unión Panamericana, y otra escuela primaria privada.
En ese cruce tampoco hay luminarias, y también ha habido varios muertos, incluso niños, pero ni siquiera eso ha sido suficiente para que haya un paso elevado vehicular ni agentes de tránsito que ayuden a proteger la vida de los moradores.
En este punto, el representante de Pacora, Nelson Vergara, quien tomará posesión como presidente del Consejo Municipal el próximo 4 de septiembre, informó a este medio que propondrá un Acuerdo Municipal por medio del cual la empresa privada construirá pasos elevados peatonales a cambio de exoneración de impuestos por publicidad colocada en los mismos.
Estos pasos elevados estarán ubicados cerca del supermercado Xtra, de la 24 de Diciembre y frente al colegio Francisco Miranda, en una de las entradas de Felipillo, muy cerca de la entrada de Nueva Esperanza.
Vergara manifestó que sostiene conversaciones con la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) y con empresarios privados para la construcción de estos pasos elevados.
Moradores del sector informaron que los autos circulan a gran velocidad y han atropellado a más de ocho personas en lo que va del año, entre ellos niños, especialmente en la parada conocida como "Tumba Muerto", nombre que se deriva precisamente de la cantidad de muertos por atropellos allí.
"Necesitamos apoyo del Gobierno y el Gobierno no hace nada... ellos piensan que na más que el voto vale y la seguridad de nosotros no vale nada", señaló el residente Victorino Gómez, quien estuvo acompañado de otros pobladores.
En esta carretera transita gran cantidad de camiones cargados de arena a velocidad excesiva, además de buses de varias rutas, añaden los moradores, y lo hacen como si la carretera fuera una autopista.
Asimismo, los maestros de la escuela Unión Panamericana se quejaron del exceso de velocidad de los automovilistas al pasar por donde está la salida de esa escuela, que desemboca a la vía principal de Nueva Esperanza.
Esa carretera no tiene hombros, como tampoco líneas de seguridad. En ese cruce tampoco hay policías de tránsito y los niños la cruzan a diario enfrentándose al peligro. De igual forma, caminan por toda la calle porque no existen aceras.
La maestra Marcelina Ramos pidió a la Policía que un agente de tránsito vigile la salida de la escuela, pues por allí pasan los buses de la barriada y eso constituye un peligro para la vida de los estudiantes.
Ahí hubo varios atropellos el año pasado y hay que evitar que ocurran este año, señaló.
Las autoridades policiales se comprometieron a que iban a mandar un policía de tránsito a esa escuela, que tiene una matrícula de mil 300 estudiantes, pero aún lo están esperando.
LLAMADO AL TRANSITO Y A AUTORIDADES DE SAN MIGUELITO
Un lector de apellido Trujillo envió el siguiente mensaje mediante correo electrónico, a esta redacción, el cual publicamos en su totalidad:
Hace varios días ya que he intentado escribirle, pero es hasta ahora que he podido hacerlo y es para solicitarles su apoyo y además presentar una inquietud.
La primera se refiere a que en Panamá en materia de tránsito, las vías están siendo utilizadas de manera tal que solamente los panameños (y he comprobado que ni ellos) pueden utilizarlas. Me refiero a que el cambio de los sentidos de las vías deben ser exhaustivamente comunicadas para evitar tragedias.
Por ejemplo, yo todas las mañanas al dirigirme a mi oficina utilizo la Santa Elena, la cual se supone que desde las 06:00 hasta las 09:00 es de un solo sentido hasta conectar con la vía Porras, pero me ha tocado en muchísimas ocasiones ver cómo los autos, desde las 08:30 están utilizando el doble sentido, lo cual me crea pánico cuando se dobla la curva después del monumento a la India.
Eso me ha llevado a manejar utilizando el carril de la derecha para no encontrarme con un carro de frente como me ha ocurrido en varias ocasiones.
Señores del tránsito: o ponen una señal más grande, o ponen al Policía en la conexión de vía Porras o eliminan esto, pues que no se haya dado un accidente fatal no quiere decir que no se pueda dar y una sola vida vale por todo.
No conozco bien el caso, pero... ¿no fue algo de confusión en las vías invertidas lo que ocasionó lo sucedido al Sr. llamado Papa Chan?.
Segundo, hace siglos que prácticamente frente a lo que era la Alcaldía de San Miguelito y exactamente enfrente de lo que actualmente sirve de manera temporal como sede del cuarto de urgencia de la Policlínica Manuel María Valdés , para ser más precisos a las faldas de la iglesia de Cristo Redentor, hay un desagüe que mantiene permanentemente mojada el área, lo que obliga a los transeúntes a utilizar la calle en lugar de la acera.
No sé si es lo que se llama un ojo de agua, pero esto ha ocasionado que además de lo peligroso que es utilizar la calle, también sea un peligro para las personas que deciden caminar por la acera, pues la misma está limosa por la permanente humedad.
Esto me preocupa, pues mi madre es una señora de la tercera edad que va a misa y tiene que pasar por ahí. No siempre se le puede acompañar y temo que al igual que ella, otras personas corran el riesgo de caerse (independiente de que reciban atención en el cuarto de urgencia).
El asunto es que si utiliza la acera frente a la Iglesia, tiene que cruzar la calle y esto a veces es tan peligroso como jugar "froguer", como se le conocía a un juego de Atari que consistía en cruzar la calle, siendo la rana regularmente aplastada Parece gracioso pero no lo es. ¿Hasta cuándo tenemos que soportar esta situación?