La dirigencia encabezada por José Morris Quintero había llegado al final, el pueblo congregado en las afueras del Sindicato de Trabajadores de la Chiriquí Land Company (SITRACHILCO), aspiraba a que el Gobierno Nacional mediara en el conflicto obrero patronal.
Sólo se escuchaba el eco de la única emisora de Puerto Armuelles, la cual informaba de todo lo acontecido tanto en la ciudad de David, la capital chiricana, como lo que ocurría en puerto.
La lucha, que se inició el martes 9 a tempranas horas, congregó a mujeres, hombres, indígenas, niños, hasta los jubilados y pensionados, quienes marcharon por las principales calles el pasado jueves. Algunos que venían de fincas muy lejanas decidieron dormir y continuar su lucha luego.
Exigían al gobierno la separación de José Morris Quintero de SITRACHILCO, además que rindiera cuentas sobre las ganancias de la empresa bananera y la afiliación de los más de dos mil trabajadores a la cooperativa.
Mientras se planeaba la forma cómo se iba a negociar con la Comisión de Gobierno de Alto Nivel y escogía el lugar apropiado, nos adentramos a las fincas bananeras. A pesar del cierre total de la vía principal, los obreros decidieron permitir a este medio que se conociera la realidad en el área. La nueva dirigencia obrera encargada interinamente de SITRACHILCO mantenía la lucha y negociaciones, en las plantaciones se encontraban muy pocos laborando.
El Panamá América llegó a las bananeras con la autorización de los que encabezaban la lucha sindical. El movimiento de trabajadores era escaso, casi un área desierta.
En Puerto Armuelles una de las manifestantes señaló que el área parecía como un pueblo fantasma, no había gente en los campamentos, todos estaban a la espera de la respuesta.
A 15 minutos del primer cierre de la vía en Manaca Norte, se pudo ingresar a las plantaciones de la Finca Níspero, en la zona 1. Allí encontramos a Jerónimo Hurtado, con 34 años de laborar en las plantaciones de banano y capataz de un grupo de trabajadores.
Bajo un sol inclemente, Hurtado mantenía la actividad de riego de agua. Aunque se mostró a favor de la huelga, la plantación tenía que estar en buen estado para que no se secara la fruta.
En las huelgas se contempla que tanto los dedicados al riego de agua como los de recolección de la basura, deben dar mantenimiento al lugar, para que no se pierda la producción.
Hurtado, quien ha sido testigo de diferentes movimientos de fuerza, explicó que desde la década del 60 se han obtenido muchos logros. Él, al menos ganaba B/.17.00 la hora, pero ahora sólo llega a B/. 8.00, y es mucho.
Reconoció que Morris salió de las filas sindicales, pero con su dirigencia la situación ha desmejorado notablemente. Ya no tienen los privilegios de antes, aunque fueron indemnizados esperaban más de la cooperativa.
"Nadie está contra José Morris, sólo queremos que él deje la dirigencia sindical, ya que el problema no es de unos cuantos reales, es de miles de dólares; no ha rendido ningún informe, no se han hecho las evaluaciones", dijo el trabajador bananero.
“Nosotros no queremos dejar caer la cooperativa, por eso seguimos al frente de nuestro trabajo, aunque se ha atrasado el proceso de corte de la fruta, para su exportación”, dijo Hurtado. Quienes decidieron dejar de trabajar para unirse al paro laboran en fincas como Corredor, Palo Blanco, Bogamí, Javillo, Zapatero, Palmito, Caobo, Zapote, Jagua, Higuita y Majagua.
Ubicada a escasos 15 a 20 minutos de carretera de Puerto Armuelles se encuentra la zona bananera. Miguel Batista, uno de los empacadores, no acuerpó la lucha sindical, según destacó, porque "se manejó de manera política".
A juicio de un capataz de Finca Blanco, había unos 800 empleados en desacuerdo con la nueva dirigencia, entre éstos, los dedicados a la irrigación, protección de la fruta y parceleros o chireros, como les dicen.
Aunque muy pocos fueron los que se notaron trabajando, señalaron que a la hora de llevar el sustento diario a sus hogares sólo unos cuantos se benefician en las dirigencias. Confesaron que se pudo dialogar sin llegar a estos extremos.
Flora y Tomasa Rodríguez, dos indígenas esposas de obreros de las bananeras, dijeron que sí apoyan la lucha porque quieren una respuesta de Morris. Hasta que no se diera un acuerdo, ellas no regresarían a sus fincas, debido a que la situación económica ha empeorado.
Mientras que Pedro Rosales, de Finca Higuito, sorprendido recalcó que nunca pensó que Morris llegaría a ocultar las cuentas del trabajo y las ganancias que con tanto esfuerzo han trabajado.
Sentenció que las bases eligieron a Morris para que los representara, pero que ahora la "Victoria es de Dios". Dijo sentirse agradecido del pueblo de Puerto Armuelles y de los trabajadores de las bananeras.
Convertido en el nuevo líder sindical, manifestó que ahora tendrá una de las responsabilidades más grandes: estar en otra faceta para ayudar a su pueblo y compañeros.
Ahora sólo espera que la Asamblea General lo elija como nuevo secretario general de SITRACHILCO, según lo establecen los acuerdos con la Comisión de Alto Nivel designada por el Ejecutivo.
Los resultados de la paralización ha dejado pérdidas en el sector bananero por al menos B/.125 mil diarios, según contabilizaron las autoridades gubernamentales.
Actualmente COOSEMUPAR tiene un saldo con el Banco Nacional de Panamá de B/. 17.5 millones de los B/. 22.5 millones que fueron prestados por la entidad bancaria a la cooperativa.
La empresa exportó durante enero de este año un total de 318 mil 354 cajas de banano y para el mes de febrero se contabilizaron 425 mil 248 cajas de la fruta.
Roberto Barragán, alto ejecutivo del Banco Nacional y quien integró la comisión gubernamental de alto nivel, explicó que la empresa transnacional Chiquita, compradora de la fruta, paga directamente debido al contrato establecido por 10 años.
COOSEMUPAR hizo ventas desde julio a diciembre de 2003 por B/. 11 millones 462 mil, de acuerdo con los registros de la institución bancaria, la encargada de efectuar la auditoría a la empresa bananera. Antes de que se traspasara la empresa y que se compraran los activos, se tenía que hacer la afiliación de todos los trabajadores a la cooperativa, de allí surge el disgusto de las bases.
Según el acuerdo marco, del 25 de abril de 2003, esto estaba incluido. Una fuente de gobierno señaló a El Panamá América que en tres ocasiones se le llamó la atención a Morris para que esta parte de los acuerdos se hiciera efectiva. El último llamado fue en el mes de enero y no accedió.
Los trabajadores insisten en que hubo una violación a la ley laboral y que este problema tomó auge debido al apoyo gubernamental a Morris.
Al menos el asesor legal de la directiva interina de SITRACHILCO, Alvaro Muñoz, aseguró que con el respaldo que le han dado las bases a la nueva dirigencia y el desconocimiento a Morris, el que se encuentra ilegal es él.
"Es la primera vez en la historia que ocurre algo tan grande. El comercio, transportistas, empresarios y la comunidad se han mostrado solidarios, algo que ha sido desconocido. Hasta se les ha llamado políticos o terroristas", indicó Muñoz.
Agregó que quienes protestaron son gente común y corriente de las bananeras que lucha por el mandato de las Asambleas, consideradas por las bases como la máxima autoridad, donde solicitaron la renuncia de Morris y nombraron una nueva junta.