Es totalmente falso que la Caja de Seguro Social (CSS) haya mermado sus activos en B/.90 millones, ya que lo que se dio fue una variación de esos recursos que pasaron de activo financiero a activos físicos, aclaró el director de Planificación de la entidad, Eben Chi Pardo.
Las declaraciones de Chi Pardo se dan luego que el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), John Bennet, declaró que la “catástrofe financiera” de la CSS está cerca, por la reducción de los activos de la entidad.
Bennet señaló que la disminución de los activos de la entidad confirman lo expuesto por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que destacó en un informe sobre la CSS que la entidad entraría en crisis en el 2005.
“Esas declaraciones, que demuestran un desconocimiento, sólo crean alarma y no son positivas. Cuando uno mira los activos financieros de la entidad, debe entender que la CSS tiene activos financieros y activos físicos”, dijo.
Señaló que durante el primer semestre la entidad registró un superávit superior al 7% y la tendencia parece mantenerse, “aún así hay que tomar medidas para que la tendencia futura de la Caja en cuanto a sus estados financieros, varíe”.
Lograr esa variación favorable, acotó, depende de las acciones que se adopten a nivel del propio país, así como otras iniciativas que son plenamente inherentes a la administración de la entidad de seguridad social.
“Entre las medidas internas, el estudio de la OIT proponía un incremento de la tasa de cotización, reducciones de la tasa de sustitución y de la regla de cálculo de la pensión, entre otras”, señaló.
“Con esta experiencia el sector aéreo comprendió que la seguridad no tiene precio, ahora las medidas se han redoblado en los aeropuertos para minimizar los riesgos” dijo.
Agregó que pasarán años para que el sector logre una estabilidad económica. Las aerolíneas continuarán esforzandose para ahorrar costos, y cobrar precios razonables al consumidor.
Por su parte Luis Arguedas, presidente de la Cámara Nacional del Turismo (CAMTUR) indicó que el impacto continúa y es más evidente en el mercado norteamericano.
Aseguró que la llegada de turistas americanos ha bajado y en todo el hemisferio se ha notado una sensible caída estimada en un 25% a 30% en las semanas inmediatas a los hechos.
“Esperamos que dentro de unos 6 meses los efectos se hayan atenuado y se de una recuperación. Ponemos nuestras esperanzas en la Campaña de Promoción del IPAT y el Miss Universo “ dijo.
El presidente de CAMTUR indicó que en Panamá los más afectados fueron los hoteles que traen un impacto de arrastre por la ocupación pérdida en el año 2000-2001 (los soldados norteamericanos). La rentabilidad hotelera se marca por dos parámetros ocupación y tarifas y en este caso ambas están deprimidas.
Incluso, el sector ha tenido que hacer recortes drásticos en el consumo de electricidad, cerrar áreas de hoteles, cancelar inversiones para remodelaciones y contrataciones de personal temporal.
A semanas de los atentados las agencias de viajes panameñas, no veían con claridad el panorama ante los anuncios de las aerolíneas norteamericanas de una disminución de personal y vuelos.
En ese entonces, los ejecutivos de estos negocios se preguntaban a quién dirigirían sus ventas y promociones ante la inminente caída del turismo.
La situación se mantiene en crisis. Este sector no se recupera pues aún no resuelve el dilema de la baja en la comisión del 10% al 6% por parte las aerolíneas Continental Airlines, Delta Airlines, American Airlines, la Compañía Panameña de Aviación (COPA) y TACA International Airlines.
Y lo más reciente American Airlines (AA) anuncio que dejará de pagar la comisión base por la venta de vuelos cuyos itinerarios se originen dentro del territorio de EU y/o Canadá (incluyendo Puerto Rico y las Islas Vírgenes Americanas).
Definitivamente la esperanza de este sector esta centrada en los frutos del turismo nacionales. Unas semanas después de los atentados las ventas descendieron considerablemente a casi un 70%.
Las agencias han tenido que reducir los gastos, con el cierre de algunas e incluso, han despedido personal. Pese a este panorama se estudian alternativas para incrementar sus ganancias.
Felipe Chapman, vicepresidente ejecutivo y gerente general de la BVP sostuvo que en el caso particular de la bolsa los efectos fueron diferentes. En septiembre del 2001 la BVP no experimentó la volatilidad que sufrieron otros mercados a raíz del cierre de la Bolsa de Nueva York, mas bien los usuarios tuvieron libre accesibilidad, disponibilidad de comprar valores y se realizaron transacciones por arriba de los 150 millones de dólares.
Primero, los volúmenes de negociaciones de la BVP y el movimiento de precios no se afectaron por no tener una correlación fuerte como el caso del mercado norteamericano.
Sin embargo, en el caso de las bolsas latinoamericanas si hubo un incremento en la percepción de riesgo ha ido aumentando según indica la evolución del índice EMBI+LATIN de enero del 2001 al julio del 2002.
Segundo, no se puede afirmar que este desenvolvimiento se relaciona con los eventos del 11 de septiembre.
Chapman explicó que a partir de enero de 2001 se venía dando una tendencia a la baja en el volumen de lo negociado. A septiembre de ese año, la BVP experimentó una recuperación positiva y luego se retomó la tendencia negativa en enero del 2002 en términos de un deterioro de la percepción de Latinoamérica como un todo.
“De manera que esto no se puede explicar exclusivamente por los eventos del 11 de septiembre sino por otros factores que tiene una incidencia directa” dijo.
Entre estos eventos se mencionan: los hechos ocurridos en Argentina, la incertidumbre política de Venezuela, de Colombia, son una serie de eventos que han condicionado a Latinoamérica.
A julio de 2002 la BVP negoció por arriba de los 100 millones de dólares sin embargo, a julio del 2001, el volumen negociado estuvo por debajo de los 50 millones.
Para países como Panamá, a aparte del impacto psicológico, el deterioro de la economía mundial por este evento tiene un efecto en la economía panameña en la medida que hay una contracción del comercio se ve reflejado en el Canal de Panamá, en la Zona Libre, Industrias o sea, que hay un efecto en cadena.