La Caja de Seguro Social (CSS) no implementaba métodos eficaces de identificación de proveedores de insumos medicinales, para evitar la entrada de sustancias tóxicas a su Laboratorio de Producción de Medicamentos.
Esta observación la formuló la doctora Nereyda Moscoso en un informe pericial sobre el Laboratorio de Producción de Medicinas de la CSS ordenado por el fiscal superior especial, Dimas Guevara.
Moscoso planteó que a pesar de que el Laboratorio estuviera en buenas condiciones, el envenenamiento de medicinas con el mortal dietilenglicol no se hubiera podido evitar sin controles sobre el origen de la materia prima.
Advirtió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) exige que la materia prima sea comprada a proveedores aprobados o al mismo fabricante para evitar contaminaciones.
"Por muy buena que una planta o laboratorio sea, a la hora de implementar las normas, no servirá de nada si las materias primas y materiales no satisfacen los requisitos", afirmó.
Agregó que "el origen de la materia prima adquirida es fundamental para garantizar la seguridad y eficacia de los productos".
"La compra de materiales de calidad apropiada va a depender en gran medida de la evaluación correcta del proveedor", señaló. Añadió que la selección del proveedor es "uno de los criterios más importantes".
Sostuvo que la contaminación se hizo latente desde el momento en que a la materia prima, "Glicerina pura calidad USP", no se le realizó la prueba de identificación.
"De acuerdo con mi experiencia y conocimientos en la fabricación de medicamentos, hay pruebas que no se deben dejar de hacer a una materia prima; una de ellas es la prueba de identificación y la otra es la de ensayo o pureza", dice el documento al que tuvo acceso Panamá América.
La doctora concluyó que en los puestos de responsabilidad del Laboratorio había gente "idónea", pero advirtió que no encontró suficiente información sobre la formación, capacitación y experiencia del resto del personal.
La glicerina contaminada fue vendida por la empresa china Glicerine Taixing al intermediario chino CNSC Fortune Glicerine, que a su vez la vendió a la española Rasfer Internacional, que la mandó al proveedor Medicom en Panamá.
El resultado hasta el momento son más de 100 personas muertas y unas 500 afectadas en su salud de por vida.
CSS no investigó a proveedores para evitar contaminación
Un informe pericial ordenado por la Fiscalía plantea que el envenenamiento no se hubiera evitado si el Laboratorio estuviera en buen estado.