El Gobierno declaró "zona de cuarentena sanitaria" a la isla de San José, luego que un informe de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) revelara la existencia de por lo menos cuatro bombas químicas, que de explotar, podrían provocar daños en la piel y afección pulmonar.
Mientras que desde Estados Unidos nuestro corresponsal Henry Raymont informa que una fuente oficial reconoció que el Ejército estadounidense usó la isla San José desde 1943 a 1948 con el "propósito explícito de realizar experimentos de guerra química". Agregó que "estábamos informados (del uso de San José), pero todas las armas químicas fueron usadas o sacadas de la isla, de acuerdo con la práctica de aquel tiempo antes de que la isla fuera regresada al control panameño en 1948".
Por su parte, el canciller José Miguel Alemán explicó que la cuarentena, que también alcanza las costas, significa que se impedirá el ingreso a la isla y sus inmediaciones de personas no autorizadas, la evacuación de habitantes y la clausura provisional de todas las instalaciones comerciales o de otro tipo. Para lograr el cumplimiento de este objetivo, el Gobierno desplegará una fuerza de seguridad en la isla.
La Cancillería advirtió que el Gobierno adoptará las providencias necesarias para asegurar que la contaminación de la isla se termine de manera expedita y se cumplan las disposiciones contenidas en la Convención sobre Armas Químicas, relativas a la responsabilidad que cabe a los estados por el abandono de este tipo de material bélico.
Frente a este hallazgo, el Gobierno advierte que Estados Unidos no dijo la verdad sobre este tema, por lo que envió una nota al secretario de Estado, Colin Powell, solicitándole que Washington informe si existen armas químicas abandonadas en otras áreas de la isla de San José o del territorio nacional.
En la nota, con fecha del 4 de septiembre, la Cancillería le recuerda a Washington que Panamá está preparada para que se inicie cuanto antes el arbitraje relacionado con el tema de la limpieza de las áreas que fueron utilizadas por Estados Unidos como polígonos de tiro.
De acuerdo con Alemán, el asesor de Seguridad para América Latina, John Maisto, y el secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos, Lino Gutiérrez, aseguraron que Estados Unidos cumpliría sus obligaciones contractuales y modificaría su declaración jurada para admitir que el Ejército estadounidense abandonó armas químicas en el territorio nacional.
Señaló que el Gobierno solicitará a Estados Unidos que desclasifique unos 45 documentos que establecen la presencia de armas químicas en Panamá. Alemán detalló que tres de las bombas encontradas por OPAQ en San José son de 1000 libras y una de 500, las cuales se encuentran intactas. Se dio a conocer que si una bomba de éstas explota, puede provocar problemas de salud a personas que se encuentren en un radio de 450 metros, ya que las mismas tienen tres tipos de sustancias que provocan lesiones severas a la piel y al sistema cardiovascular, que pueden producir inclusive la muerte.
Pero el efecto de las bombas sería más perjudicial si se toma en cuenta que por la acción del viento puede afectar a seres vivos que estén ubicados en un radio de 2000 metros. Alemán resaltó que el hotel que funciona en la isla está ubicado a 1600 metros desde el punto más cercano al sitio donde se descubrieron las bombas no detonadas.