Nación

Cuaresma: tiempo para purificarnos y reflexionar


Pasada la euforia, alegría y excesos propios de los carnavales, fiesta donde casi todo es permisible, avalado por una sociedad "hambrienta" de emociones fuertes y que da rienda suelta a sus quereres irreflexivamente, es la hora de detener el paso y, en un sentido de responsabilidad para consigo y con Dios, purificarse.
La Cuaresma brinda la oportunidad de oro para que se produzca este diálogo interno, para que la gente busque dentro de sí la paz interior, la tranquilidad que se deriva de cambiar el ropaje mundano por uno de solidaridad con Dios y el prójimo. Para darse unas vacaciones en un viaje interno.
Cuaresma es también un período de abstinencia, de ayuno, para reemplazar lo vanal, temporal y mundano por un ocuparse de cosas relevantes y edificantes como lo son la justicia social, los valores, decencia, autenticidad...
No es asunto de "mea culpa", de estigmatizar ni señalar con el dedo, porque nadie más que cada uno sabe SUS VERDADES. Y Dios, que a EL nadie lo engaña y aunque se escondiera donde fuere el individuo, imperfecto, pecador, siempre llevará consigo "lo que es", porque "lo que parece" es nada más eso, apariencia: la imagen que ha vendido para conseguir el aplauso social.
Pero, el que Dios mire al individuo con buenos ojos exige mucho más, sacrificios, buenas obras, un deseo intrínseco de actuar acorde con el libro universal, el libro de libros: la Biblia. Lograr la aprobación Divina, por fortuna, en este mundo materialista y de tráfico de influencias, no es negociable, no se puede permutar.
El ser o dejar de ser de una u otra forma es potestad de cada uno, de acuerdo a su madurez espiritual. Las virtudes y defectos de cada ser, que lo hacen distinto pese a la similitud que como humano tiene con sus congéneres son instransferibles.
La hoja de vida de cada ser, la cual Dios lee cada segundo, sin quitarle ni añadirle ni un punto ni una coma la escribe cada uno con cada sentimiento, pensamiento, acción. Así se van ganando o perdiendo puntos frente al Hacedor Supremo. Sin embargo, gracias a la misericordia Divina, aun cuando esa hoja esté llena de fallas, puede re-escribirse. Acepta un "borrón y cuenta nueva", sí, pero siempre y cuando se produzca en la persona un arrepentimiento auténtico y un cambio favorable de conducta, en donde se permita a Jesucristo, hijo de Dios y mediador ante EL servir de lazarillo. Porque, insistimos, la bondad de Dios es ilimitada, pero su beneplácito es algo que se gana día a día con una actitud que no requiere de propaganda, donde no hay cabida para dobleces, ni para el claudicar. En que el TESTIGO, AMIGO, COLABORADOR Y JUEZ es PRECISAMENTE EL, EL DADOR DE VIDA por medio de su hijo Jesús. Quien es como un oásis en un desierto, la luz en medio de la oscuridad....
En conclusión, reiteramos, Cuaresma es tiempo excelente para lograr estos propósitos de paz interna, purificación espiritual y mental, por medio del ayuno, abstinencia, la reflexión. Es momento para sopesar nuestras acciones y propiciar el acercamiento con nuestro PADRE SUPREMO y el prójimo. Para que impere la humildad. Para entronizar la paz y el amor como formas de vida.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América