Ante esta situación, Roberto Mendoza, de comunicaciones, mercadeo y asuntos corporativos de Cable & Wireless, hizo un llamado a los clientes para que tomen las precauciones y no se dejen engañar. Señala que C&W es una empresa responsable y en ningún momento realiza promoción alguna en la que se solicite el número de PIN de la tarjeta, ya que esta es una clave privada que solamente debe saber el usuario.
Si bien, actualmente la empresa tiene una promoción, lo único que debe hacer el cliente es raspar la tarjeta e inmediatamente descubrirá su premio, pues jamás la empresa haría una promoción en la que se pida la clave secreta. Señala que los consumidores deben educarse y tener mayor cuidado de no aceptar cualquier tipo de promoción que no haya sido anunciada anteriormente como lo ha hecho C&W en estos momentos.
Tan es así que luego de una presentación en la ciudad de Panamá el pasado 11 de julio en que "se robaron el show", como cuenta la economista del UNFPA, Carmen Ríos, se les grabó un disco compacto con sus interpretaciones.
Aunque en la grabación Angel se vio obligado a lanzarse al estrellato como solista. A Bernardino le hizo falta el dinero para el pasaje y no viajó a San Félix. "Lo conseguí hasta el lunes y ya era tarde"...
Se trata de una iniciativa emprendida por las Naciones Unidas en varios países de Centroamérica. En Panamá, es la primera ocasión que la jornada se lleva a cabo con grupos indígenas de la región ngöbe, según dio a conocer a El Panamá América la asesora del programa del Fondo de Población, Marta Icaza.
La actividad inició temprano y generó expectativas de todas las partes. El pueblo estaba de fiesta. Anteriormente, específicamente para octubre de 2000, el UNFPA desarrolló el Proyecto de Fortalecimiento de la Familia y Mejoramiento de la Salud Sexual y Reproductiva del Pueblo Ngöbe.
Representantes de 12 comunidades indígenas analizaron la situación social de la juventud de estas regiones. Se habló igualmente de la escolaridad de niños, niñas y adolescentes por edad, por grupo y comunidad, así como las razones por las que se registra un alto número de deserción escolar.
Se concluyó, entre otros puntos, en que las niñas tienen menos acceso a la educación por las distancias que deben recorrer para ir a la escuela; en estos sectores se maneja limitadamente la información sexual, aumentando los índices de embarazos no deseados.
Del mismo modo, se trató lo relativo a pobreza extrema, poco derecho a la educación, falta de programas educativos cónsonos con la cultura ngöbe. Las discusiones sentaron precedente para las JOCCAS en el área ngöbe chiricana y realmente "han sido todo un éxito", estimó Icaza. De hecho la receptividad de actividades de este tipo, se dejaron sentir de inmediato. Los adolescentes indígenas conversaban sobre aspectos muy poco tratados en el seno familiar, por "cuestiones de tradición y cultura", considera el UNFPA.
La aceptación fue total y se generó un debate en aquellos temas que no fueron convocados. "Los estudiantes latinos nos pidieron las JOCCAS", adelantó Icaza a su retorno de Hato Chamí, al percatarse de la efervescencia que se vivía en el primer ciclo de San Félix.
Las enormes distancias entre los pueblos comarcales y las escuelas, obligan a los padres a desprenderse de sus niños. A estos últimos les toca hacerse independientes desde temprano, si es que desean superarse. Se mudan a alquilar en casas de desconocidos, familiares lejanos o simplemente viven solos, o con amigos.
¿Qué pasa entonces?, cuestionamos. Los entendidos lo ven desde varios puntos. A juicio de Emilia Santos, presidenta de la Asociación de Mujeres Ngöbe (ASMUNG), los problemas se dan al momento del traslado. "Toda la familia no puede mudarse y cuando los jóvenes se van allá surge un choque cultural y los padres pierden el control".
Para ella la necesidad obliga a las niñas, incluso hasta a prostituirse. "Los papás indígenas generalmente no tienen los recursos para hacer frente a las necesidades de los hijos, por lo que se exponen a todos estos peligros".
Mientras que la doctora Libeth de Trinidad, directora médica del Centro Materno Infantil de Hato Chamí, estima que al llegar las muchachas a la ciudad, que por su cultura tienden a ser más sumisas que las latinas, aquí se encuentran con mayor libertad. Es la propia comunidad la que "se aprovecha de la situación, de su inocencia y hasta pueden llegar a ser abusadas, lo que no exteriorizarán porque fueron criadas para callar".
Además, menciona, los padres de familia tienen apenas para "pagar cuartitos de B/. 10 o menos, lo que se traduce en hacinamiento y pésimas condiciones de salud". "El desconocimiento de las chicas puede permitir los abusos o por el contrario, ellas mismas buscan experimentar".
A este respecto, el psicólogo Omar Rodríguez, sostuvo que "los jóvenes indígenas adolecen de una buena comunicación con sus padres. No pueden hablarles libremente sobre sus actividades sexuales. Las JOCCAS definitivamente han permitido que lo hagan".
En tanto, Raiza Gallardo, administradora de ASMUNG, añadió un nuevo ingrediente. "Los adolescentes de la comarca terminan en alcoholismo y cómo no hacerlo si por ejemplo acá en San Félix las cantinas les quedan a la mano y les permiten la entrada aunque estén uniformados".
La tarde después de la apertura transcurría con normalidad. Cuatro salones eran ocupados por padres e hijos en grupos separados. Se intercambiaba sobre relaciones sexuales, embarazos y experiencias cuando un niño no indígena, de 11 años, se acercó a una de las facilitadoras.
"Me gustaría que me diga cómo se usa el condón". Le fue explicado de inmediato, a lo que su madre quien es maestra en Hato Chamí, se confesó "sorprendida porque él es muy pequeño todavía y nunca me había preguntado nada de eso". A pesar de ello, coincidieron los presentes, que el hecho demostraba el grado de confianza al que para esa hora ya habían llegado los más de 60 jóvenes. "Definitivamente ha sido exitoso".