El agua con la que rocían y mojan a miles de panameños en los populares culecos, podría convertirse en un foco de infecciones, si se siguen practicando los patrones que años tras años se repiten.
Resulta que en Panamá se ha tomado como práctica que el agua que es usada en las "mojaderas" del carnaval se transporta en camiones cisternas que durante todo el año se dedican al trasiego de combustible.
De acuerdo con el director de la Región Metropolitana de Salud, Carlos Rodríguez, la utilización de esta agua, que se combina con residuos de combustible, puede producir irritación en los ojos, dermatitis, conjuntivitis química, gastritis erosiva y bronquitis.
Ante este latente peligro, las autoridades de salud han decidido poner orden en un negocio que dura cuatro días, pero que puede dejar consecuencias lamentables.