NADA llena de más orgullo a los estudiantes del Instituto Profesional y Técnico Louis Martinz, de San Miguelito, que saber que la cancha donde hoy juegan es la misma en la que practicaron los grandes futbolistas Felipe Baloy y Blas Pérez.
Sin embargo, ese sentimiento genera al mismo tiempo interrogantes. No se explican por qué el área deportiva del colegio es tan precaria si de allí salieron esas personalidades.
El defensa del Monterrey de México, de 26 años, es un "deportista completo", como lo describe su profesor Jorge Isaac Pérez.
"Excelente en baloncesto, insuperable en fútbol, pero no muy dado a los entrenamientos", así lo recuerda.
Para el profesor, pocos jóvenes logran reunir esas cualidades y Felipe supo hacerlo.
Pérez tiene 15 años de ser docente en el IPT Louis Martinz y desde siempre su sueño ha sido contar con un espacio apropiado para practicar deporte.
"Hemos peleado por una cancha, techo, vestidores.. hemos hablado con legisladores de los diferentes partidos y gobiernos, pero el apoyo ha sido poco".
No hace falta que ahonde en detalles para corroborar sus palabras.
Panamá América estuvo en el plantel y es evidente que hace mucho no se voltea la mirada hacia las instalaciones.
La tarde del pasado viernes, el sol estaba siendo benevolente con los estudiantes y profesores del instituto. El calor agobiaba, no obstante, era la única garantía de que podrían culminar sin problemas la clase de Educación Física.
En los alrededores de la cancha de baloncesto, que a la vez funciona para fútbol, varios uniformes esperaban a sus dueños. A falta de vestidores, cualquier pared es buena para colgar la ropa.
Esa precisamente es una de las necesidades. El área destinada a las duchas quedó reducida a un depósito, con un viejo televisor de 14 pulgadas (blanco y negro) y un pupitre oxidado.
A la 1: 30 p.m. ese lugar era literalmente un sauna. Tanto el profesor Alejandro Martínez como su colega Natalie Alvarado, ambos de educación física, evitaban a toda costa entrar a "los vestidores" desde donde se supone, deben dictar la materia.
En medio de aquel panorama una curiosidad saltó a la vista. Si esa es la condición de los vestidores, ¿cómo hacen las niñas para cambiarse de ropa?
Verónica Bermúdez, una estudiante que adora el fútbol, nos despejó la duda.
"Nos metemos en el servicio y eso está todo mojado".
Verónica no perdió la oportunidad para solicitar un techo y una cancha donde pueda practicar para ser algún día, "grande como Baloy".