APESAR QUE han transcurrido dos semanas, siete encuentros y 38 horas de reuniones en la mesa del diálogo que busca mejorar la recién aprobada Ley 17 de la Caja de Seguro Social, es poco lo que se ha avanzado.
De la metodología y el número de representantes no han pasado.
En las reuniones de los lunes, martes y jueves, prevalece la hora panameña. Generalmente el encuentro se inicia pasadas las 2: 30 p.m., media hora más tarde de lo anunciado.
Pero como tampoco falta otro más panameño que los demás, es común presenciar que después de haberse iniciado las reuniones, uno que otro miembro de la mesa llega al salón de reuniones con retraso.
Los representantes de los medios de comunicación son ubicados a unos siete metros del salón de reuniones, en un espacio habilitado con tres teléfonos, dos computadoras, una máquina de té y otra de café. Pero como los "paracaídas" no fallan, las bebidas "mata tedio" con frecuencia son compartidas con personas ajenas al diálogo y a la cobertura mediática.
Los sobresaltos no faltan. Semejante a la espera de los resultados de un parto o de una información médica en un hospital, los reporteros saltan como si tuvieran resortes con la salida de algún participante de la mesa. Pero, falsa alarma, no está ocurriendo nada fuera de lo común.
Los periodistas reciben información de representantes de los 13 sectores representados en la mesa, los que frecuentemente salen y conversan con la prensa e informan cómo transcurren los hechos en el salón de reuniones. Cada cual cuenta la historia a su modo.
A la hora de comenzar el diálogo, las bandejas de bocadillos comienzan a llegar y a inundar la sala en la que regularmente hay 26 personas.
Un busito llega con las viandas. Alguien comentó al verlas pasar que quizás lo que más se gane en esta mesa sea peso.
Con la llegada de FRENADESSO a la mesa, este grupo acordó ofrecer al final de cada reunión un informe de lo discutido, pero por algún motivo la prensa no puede entrar al sitio donde hacen la conferencia, hasta que no termine una reunión previa.
Como no hay servicio del transporte colectivo al área, los participantes de este encuentro que tiene como límite presidencial 90 días desde su inicio, aseguran su forma de llegar. Abundan los vehículos todo terreno.
La larga espera de seis horas para los periodistas que cubren estas reuniones, son amenizadas por cuentos e historias narradas hasta por los colegas generalmente más callados.
Un detalle para no olvidar es el de las uvas y el sombrero que, cual amuleto, lleva el ministro de Trabajo, Reynaldo Rivera, cada día.
El Consejo de Rectores está ubicado en el segundo piso del edificio No. 868 de Albrook, donde un fuerte olor a mango en descomposición impregna el lugar, que por momentos se queda pequeño.
Curiosidades fuera de la mesa del diálogo
Los encuentros terminan entre la 8: 00 y 8: 30 de la noche. A esa hora el facilitador ofrece un informe.