El panorama es triste. Los problemas están a la orden del día. Los balcones de los edificios se están cayendo, la Iglesia de Santa Ana, San Francisco de Asís y La Merced se encuentran en mal estado y a gritos piden auxilio. Y ni hablar de la irreversible pérdida del Arco Chato en donde los trabajos de restauración no han comenzado.
Para poner más sal a la herida, el director del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Reiner Rodríguez, señaló que en una residencia en el área del Mercado Público y que es parte del Patrimonio Histórico se realizaron trabajos inadecuados de restauración.
Con todos las dificultades que tiene San Felipe lo que le espera al Instituto Nacional de Cultura (INAC), en conjunto con la Oficina del Casco Antiguo, es trabajo. Los resultados sólo se lograrán en 15 años, si el Estado en conjunto pone su granito de arena. Lo bueno de la situación es que las autoridades reconocen los problemas y buscan solución y presentaron un Plan de Acción que se ejecutará en los próximos cuatro años. Las redes de acueductos y alcantarillados necesitan ayuda, los pavimentos de las calles y las propias aceras han sido olvidadas. Las calles existentes son insuficientes para el tránsito vehicular, así como los estacionamientos.
Ariel Espino, director de la Oficina del Casco Antiguo, indicó que para solucionar el problema de los estacionamiento se inició la recuperación de los que se encuentran a un costado del Teatro Nacional y para finales del verano deben haber culminado los trabajos, y se tiene un proyecto con la Alcaldía de Panamá, para que el Mercado Público se convierta en estacionamiento.
En cuanto a las mejoras se busca conectar al barrio de San Felipe con el centro turístico de Amador, extendiendo la avenida de Los Poetas. La recuperación de inmuebles es lo esencial para logran poner en valor las 940 fincas que conforman el Casco Antiguo, de las cuales 747 son edificios residenciales. Espino explicó que las pocas inversiones que se han realizado han significado el desalojo de residentes de bajos recursos, debido a ello están trabajando con el Ministerio de Vivienda para que las personas continúen en el barrio. Gisela Prieto, Secretaria General de los moradores de San Felipe, manifiesta que les preocupa un desalojo masivo.