Los gritos de ¡fuego, fuego! son los escuchados con mayor frecuencia en las madrugadas en el barrio de Curundú, cada vez que un nuevo siniestro acaba con la ilusión de decenas de familias en el sector.
"No sé como será el despertar en Curundú", señala una moradora de este sector, quien pidió reserva de su nombre, ya que asegura que el silencio en su mejor aliado.
Y es que el miedo es el sentimiento que es promovido en Curundú por dos factores comunes, las balaceras y los incendios repentinos, que no dejan vivir en paz a sus más de 19,019 habitantes.
En lo que va del año ya se han registrado dos siniestros en el área. El primero el 18 de enero pasado, con un total de 53 personas damnificadas y dos víctimas que lamentar y el último, el 16 de febrero con un total de 35 familias afectadas.
El Cuerpo de Bomberos de Panamá, Zona 1, y la Oficina de Seguridad para la Prevención de incendio (OSEPI), informaron que entre el 2007 y 2008, ya se han registrado cuatro fuegos, dos por causas conocidas y dos que no se ha determinado su origen.
Parte de las causas por las que no se han podido concretar las investigaciones son las balaceras, las aguas negras y los robos repentinos que se forman en el sector, que impiden recoger información valiosa y las pocas que quedan son eliminadas.
Según datos de la Alcaldía de Panamá, un total de 58 incendios se han registrado en la ciudad capital, costando muchos millones de balboas.
El último incendio ocurrido en la Metropol de Curundú, dejo 35 familias afectadas, que en estos momentos están a la espera de una solución habitacional por parte del Ministerio de Vivienda (MIVI), lo más doloroso del tema es que el año escolar está próximo a empezar.