Nación

Da gracias a Dios por sobrevivir a un rayo

Los cuatro cadáveres presentaban quemaduras en los pies, piernas, tobillos y frente, según los médicos.


CÉSAR Concepción, de 33 años, agradece a Dios por sobrevivir al impacto de un rayo que aturdió a un compañero de equipo y mató a otros cuatro. No recuerda con claridad lo que pasó, pero sí que escuchaba de lejos la voz de su hijo de 8 años llamándolo, "papi, papi".
La descarga ocurrió cerca de donde se encontraba junto a unos seis amigos más. Todo fue tan rápido como la acción del fenómeno natural; al mirar cuatro ya estaban muertos y él con un dolor de cabeza "incontrolable".
"La naturaleza es sabia, pero también traicionera", exclamó con dolor uno de los deportistas que estaba el domingo en horas de la tarde en el campo de juego de softbol de Llano Marín de Penonomé, donde un rayo cayó en medio de unos árboles de teca, fulminando a cuatro jóvenes que se preparaban para iniciar el encuentro.
Ese día no estaba lloviendo y el rayo cayó en seco. No hubo oportunidad de escapar de la muerte. En el campo de juego se había iniciado una liga recreativa donde jugaban más de ocho equipos de diferentes comunidades como: Cañaveral, Cerro Centenario y Llano Marín, entre otras.
Daniel Navas de 28 años y residente en Llano Marín; Franklin Rivas, de Cañaveral; Abdiel Coronado y David Castillo, de Cerro Centenario de Penonomé, fueron sorprendidos por un rayo que les quitó la vida inmediatamente. Estaban preparándose para jugar en el siguiente turno que nunca llegó. Estaban anotando en una lista la alineación del equipo, la que quedó junto a la pluma, entre las manos de uno de los cuerpos inertes.
Los familiares de Daniel, Franklin, Abdiel y David hoy viven la peor pesadilla de su vida, se han ido y no hay nada que hacer, ellos solo fueron a jugar, ahora las deudas y la situación económica empeora en estas familias, ya que ellos eran en casi todos los hogares cabeza de familia. Sus hijos, viudas, madres y hermanos lloran desconsoladamente.


Dalilis, la esposa de Abdiel Coronado, de 32 años, mientras lloraba, decía con voz entrecortada que él se había ido dejando un hijo y muchos problemas económicos. "Yo he quedado sola, él trabajaba eventualmente, en la construcción, porque a pesar de haberse graduado en la Universidad no estaba trabajando porque no había oportunidad".
Castillo tan sólo tenía 25 años, dijo su tío Miguel Ceballos. Había obtenido el mes pasado la licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Tecnológica. En la mañana del domingo salió a realizar un trabajo y regresó temprano a dejarle tres libras de carne a la madre, luego salió a jugar y nunca regresó.
La familia de Daniel Navas está destrozada. Su madre está mal de los nervios por este duro golpe. Nuevamente la tragedia ronda el hogar, pues hace más de 15 años su esposo murió ahogado en el balneario Las Mendozas.
Hoy se realizarán las honras fúnebres de los cuatro jóvenes en los cementerios de Penonomé y El Silencio, en horas de la mañana se inicia con una misa de cuerpo presente, para después ir en romería a dar el último adiós a los deportistas.
Las juntas comunales ayudaron con los ataúdes.

 

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193528
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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