El presidente Ernesto Pérez Balladares negó que el nombramiento de Hugo Giraud como su representante especial en Darién sea para "apagar el fuego", o como consecuencia de la violencia que impera en el lugar, pero dijo que la situación que padece esa provincia es una "vergüenza nacional".
Pérez Balladares posesionó ayer a Giraud y al gobernador de Darién, Francisco Tang, en reemplazo de Idalia de Barrios, en un acto celebrado en esa provincia.
Giraud tendrá entre sus responsabilidades coordinar la acción de Gobierno para el desarrollo de Darién con todas las agencias gubernamentales instaladas en la provincia, incluyendo la Policía Técnica Judicial (PTJ).
El gobernante expresó que Giraud -exdirector de Política Indigenista del Ministerio de Gobierno- deberá brindarle seguridad, devolverle la tranquilidad a Darién y empezar a ejecutar los programas de desarrollo del Gobierno, paralizados por el ambiente de inseguridad que reina en el lugar.
Dijo que es una "vergüenza nacional" que haya en Darién tanta incomunicación, tanta pobreza y lejanía con los polos de desarrollo del país". Añadió que el Gobierno tiene el deber humano y social de llevar a cabo lo que "hace mucho debió hacerse".
"Muchos se creerán que el carácter de la representación ejecutiva en Darién se debe acaso a un reflejo de la constancia de noticias que se difunden cargadas en su mayoría de escenarios violentos, de bandas incontroladas de bandoleros o guerrilleros, por el inmenso territorio de selva o porque hay que apagar el fuego", dijo.