A partir de ayer las 8,000 personas afectadas por las inundaciones en Darién comenzaron a recibir una bolsa de comida cuyo contenido está destinado para una semana.
Se trata de la segunda etapa de ayuda programada por el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), el Despacho de la Primera Dama y el Fondo de Inversión Social (FIS).
Son unas 3,500 familias, varias de ellas indígenas, las que perdieron todo hace poco menos de un mes. Sus cosechas, tambos (como se le conocen a sus casas), las gallinas, los puercos hasta los acueductos sufrieron la furia de la corriente del río.
"Poco a poco nos estamos levantando", dijo a Panamá América, Ofelina Rosales y de eso no quedó duda.
Mientras se repartía la comida en la región de Peña Bijagual, a orillas del Chucunaque, dos indígenas clavaban las últimas hojas de zinc de un reducido cuarto que en adelante será la tienda en que se venda comida seca y artesanías. Eso era antes de que el río lo arrastrara sin reparo. Volverán a comerciar para seguir adelante.
Para Roberto Velásquez, director de SINAPROC, en medio de la tragedia debe destacarse el trabajo conjunto entre la comunidad y el Gobierno.
Por su parte, José Porta, del FIS, explicó que en el 2005 se llevará a cabo un programa del que también participará el Ministerio de Educación. Se reconstruirán al menos 42 escuelas del área indígena, incluso aquellas que no resultaron afectadas por las inundaciones del mes de septiembre.