La Dirección Nacional de Migración declaró una "alerta migratoria" para determinar si en suelo panameño se encuentran algunos exfuncionarios del gobierno de Nicaragua, informó ayer la directora de esta dependencia, Ilka de Barés.
La funcionaria precisó que la alerta se mantiene por aire, tierra y mar para determinar si estos señores se encuentran en territorio panameño.
Indicó que la solicitud la hizo el director de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Rodolfo Aguilera para evitar que esas personas si intentan salir del país lo puedan hacer.
No obstante, la funcionaria aclaró que no ha confirmado que estos ex colaboradores del gobierno de Arnoldo Alemán se encuentran en Panamá, aunque señaló que no ha recibido ninguna solicitud oficial del gobierno de Nicaragua para revisar el movimiento migratorio.
Informes extraoficiales indican que la Unidad de Análisis Financiero (UAF) investiga el supuesto lavado de dinero en el país por parte del ex director de Ingresos de Nicaragua, Byron Jérez.
Por otra parte, Barés señaló que iniciará la deportación de todas las personas indocumentadas que se encuentran en el país, porque les ha dado suficiente oportunidad para que pongan sus documentos al día.
"Tengo muchos permisos que he dado si califican, pero aquellos que no ponen sus papeles al día no les voy a dar más oportunidades", advirtió.
Indicó que la situación está difícil a nivel mundial y no puede permitir que se desplace la mano de obra panameña.
"Yo tengo que defender a los nuestros porque si tú das la oportunidad y la gente no cumple empezaré a deportarlos", afirmó.
La Marasmática es la más fácil de reconocer. Se caracteriza por la piel acartonada y un notable bajo peso, mientras que los niños que padecen la de Kwashiorkor presentan el vientre abultado y erupciones en la piel.
La desnutrición de Kwashiorkor, caracterizada por la falta de proteína, tiende a confundir a las personas que la identifican como obesidad, por el abultamiento del rostro, abdomen y otras partes del cuerpo de los niños.
Uno de los síntomas comunes de este último tipo de desnutrición, es la diarrea y las manchas en el rostro, las que con el tiempo se extienden por todo el cuerpo del infante.
De ella, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que 206 millones de niños en países pobres la padecen.
Por su parte el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en su Estado Mundial de la Infancia asegura que los niños con estos dos tipos de padecimientos tienen mayores posibilidades de morir que el resto con bajo peso.
Susy de Varela asegura que se están desarrollando proyectos en el área de la Comarca Ngöbe- Buglé, para trabajar por las comunidades del área que padecen de hambre y pobreza extrema.
Asegura que en los 10 años que la fundación Nutre-Hogar ha estado en el área, han desarrollado programas para ayudar a los niños con desnutrición extrema.
En la comarca Ngöbe-Buglé, la fundación tiene 2 Centros de Recuperación Nutricional (CRN). Uno en Changuinola y otro en Kankintú, donde se atienden a niños con cuadros de desnutrición severa de segundo y tercer grado, referidos de los centros de salud y los hospitales de San Félix, Chiriquí Grande y Changuinola.
Los niños que ingresan a los CRN reciben atención durante 6 meses o un año, por lo que necesitan que los padres les garanticen que los dejarán recluidos hasta que se recuperen.
Indicó que en muchas ocasiones los padres no comprenden "ni la necesidad, ni la importancia de atender a un niño desnutrido".
Actualmente, el CRN de Kankintú atiende a 30 niños y el de Changuinola recibe la misma cantidad de infantes.
Susy de Varela asegura que el trabajo que desarrollan requiere de "mucha paciencia", pues no sólo intentan satisfacer necesidades inmediatas, sino "cambiar actitudes", lo que asegura, les tomará "mucho tiempo".
Nutre-Hogar tiene 7 CRN en todo el país, en los que se atiende a 285 niños.
Agregó que lo importante no es sólo salvar vidas, sino el saber que "estos niños y están niñas, son los futuros hombres y mujeres de Panamá" y que si no crecen de forma saludable, "el país tendrá una generación de personas con retardo mental, letargo y una elevada mortalidad infantil".
Ante la alarma por la reciente epidemia de meningitis, aseguró que la organización está tomando las medidas para que no ingresen niños con esa enfermedad a los CRN.
El centro de Panamá tiene una sala de aislamiento donde los niños permanecen un tiempo hasta que se garantice su recuperación y no exista posibilidad de contagiar a otros niños.