El hombre no abrió las puertas del ropero de su casa para buscar una prenda de vestir, como lo haría cualquiera en circunstancias normales. El lo hizo a manera de paralelismo y con un firme propósito: "voy a empezar una vida nueva". Y es que él tenía 14 meses de no usar ropa limpia y olorosa, de no llegar a su recámara a ejecutar un acto tan simple como abrir la puerta de su "closet" para ver qué se ponía, o darse una ducha refrescante en la regadera de su baño. No. El había pasado los últimos 14 meses de su vida en el más terrorífico estado al que puede someterse a un ser humano: el secuestro.
Nicolás Pérez, aquel ciudadano panameño, vendedor internacional que fue secuestrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, hace dos años, se siente hoy más satisfecho que nunca de su vida, y más fortalecido espiritualmente de lo que jamás se imaginó.