Ganan entre 10 y 15 balboas diarios, a veces más, a veces menos. Pero un porcentaje de esa ganancia va a parar irremediablemente en la maquinita de videojuegos.
Así "invierten" su dinero los niños y adolescentes que trabajan como empacadores en algunos de los supermercados de la ciudad capital y San Miguelito.
Y al parecer, aquí se aplica el dicho: "el niño que es llorón y encima, la mama que lo pellizca". ¿Por qué? Simple. Estos jovencitos tienen la máquina de video justo dentro del mismo establecimiento donde trabajan o en sus alrededores.
Por tanto, la tentación ni siquiera está a la vuelta de la esquina, sino en la propia vereda. Así resulta fácil caer en ella, sin necesidad de que los empujen.
Para este trabajo periodístico, nos apostamos por horas en diversos supermercados a observar y entrevistar a vendedores de productos varios en las afueras de los supermercados, para constatar que, efectivamente, estos adolescentes utilizan el tiempo en que los establecimientos están relativamente vacíos para tomarse un descanso para jugar maquinitas.
Cada "vuelta" para jugar a las carreras virtuales de autos, motos, "War God", "Tekken", entre otras, representa unos 50 centésimos y juegan varias al día. Incluso, se toman momentos para salir hacia donde saben que hay apostadas otras máquinas de este tipo, que proliferan también en los pasillos de los centros comerciales.
"Humm... juegan bastante y se gastan su plata", dijo un vendedor de pixbae, que lamentó que no haya control para evitar que estos adolescentes, jóvenes al fin y al cabo, caigan en la tentación de gastar su dinero en algo que no les beneficia.
Otros vendedores corroboraron esta aseveración, al tiempo que algunos lamentaron que en Panamá no haya lugares donde llevar a los jóvenes y niños pobres para que se diviertan sanamente y sin gastar dinero.
Por tanto, estos empacadores se divierten de la única forma en que pueden hacerlo, aunque en ellos se les vaya el dinero ganado a pulso.
En tanto, los propietarios de los comercios reciben jugosas ganancias por cada una de esas máquinas.
REGULACIONES
Para instalar una de estas maquinitas de videojuegos, los propietarios de comercios deben solicitar un permiso a la Junta Comunal del corregimiento correspondiente y posteriormente a la Alcaldía de Panamá.
Esta información fue proporcionada por la Directora de Legal y Justicia de la comuna capitalina, Lenis Bustamante, quien manifestó, sin embargo, que las normas que regulan la instalación de las maquinitas están obsoletas.
Una de ellas es el Decreto No.60 de diciembre de 1982 y la otra es el Decreto No.220 de 25 de septiembre de 1969, por medio de las cuales se regula el uso de las máquinas de pin bol, tiro al blanco y otras.
Esas mismas normas establecen que este tipo de maquinitas, muy populares en los 70 y 80, debían estar ubicadas en bares, cantinas, restaurantes bares, y boites donde los menores de edad no podían entrar.
Establece además que sólo pueden jugar las personas mayores de edad y los menores que porten permiso para ello.
Pero esas máquinas ya pasaron de moda para dar paso a las de videojuegos, que hoy son instaladas en supermercados, abarroterías, mini supers, panaderías y refresquerías.
Existe un limbo jurídico al respecto, toda vez que anteriormente (en los 70 y 80) únicamente había maquinitas donde los menores tenían expresamente prohibida la entrada. Hoy las hay donde tienen libre acceso y nadie les pregunta si tienen permiso de sus padres para jugar.
De hecho, miles de niños tienen videojuegos en su hogar, pero quienes no tienen el poder adquisitivo para tenerlos son quienes utilizan las colocadas en los comercios sin ningún tipo de control.
Y lo que es peor: la gran mayoría de los locales comerciales que las tienen, no cuentan con el permiso respectivo ni de la Alcaldía ni de las Juntas Comunales, según informó la directora de Legal y Justicia.
Al menos en la Alcaldía no existen registros de estos permisos, según la fuente y tampoco en algunas Juntas Comunales consultadas, especialmente en la de Bethania donde proliferan estas máquinas en grandes supermercados y en mini supers.
Bustamante informó que esos comercios no están gravando impuestos por el uso de esas máquinas y que es posible que los propietarios ni siquiera conozcan la legislación existente, que establece sanciones de mil a 2 mil balboas de no cumplirse con estas disposiciones.
La abogada hizo un llamado a todas las autoridades que tienen que ver con la protección a los menores, a los jueces, policías y al Ministerio de la Juventud, la Niñez, la Mujer y la Familia para se unan con la finalidad de lograr modificaciones a los decretos que reglamentan la materia para que estén acordes con los tiempos actuales.
La Alcaldía es la entidad encargada de expedir los permisos para máquinas de videojuegos, no así para aquéllas que generan ganancias inmediatas, como las utilizadas en casinos. Estas son reguladas por la Junta de Control de Juegos.
¿Y QUE DE LOS JOVENES?
Corren de un lado a otro empujando las carretillas hacia los autos de los clientes. Pero antes de eso, empaquetan diligentemente cada producto en la bolsa que le corresponde, cuidando de no mezclar desinfectantes con alimentos.
Es un trabajo arduo, que requiere de mucha energía, pero ellos la tienen. Son jóvenes y necesitan a toda costa ganar dinero, pues provienen de hogares donde el recurso económico escasea.
Adolescentes entrevistados en diversos supermercados informaron que juegan en las maquinitas cuando tienen plata. Algunas veces gastan un balboa, a veces dos, o tres, o cuatro... a veces hasta siete, según sus propias palabras.
La mayoría de alrededor de 20 empacadores consultados, no asiste a la escuela. De éstos, sólo dos dijeron asistir; uno en la mañana (ese día, a las 12:30pm. estaba trabajando porque "no tenía clases") y otro en la noche.
Casi todos han trabajado en varios supermercados y hasta les dan calificaciones de "bueno, regular o malo" a estos comercios, según el trato que reciben del personal.
Trabajan entre cuatro y 10 horas diarias para recibir de cada cliente "de un dólar para abajo". No visten mal, lo hacen de manera sencilla con jeans, zapatillas (la mayoría de buenas marcas), gorras (que algunos supermercados les proporciona), chalecos y sweteres.
Casi todos los entrevistados provienen del distrito de San Miguelito, así como de Tocumen, Alcaldedíaz, Pedregal y Mañanitas.
Dicen gastar su dinero en ropa y en ayudar a sus madres. También aceptan que "a veces nos lo gastamos en cualquier cosa" y entre estas cosas están las maquinitas.
Estos adolescentes piden a los dueños de supermercados que les paguen un salario "aunque sea poquito", porque aseguran que les cobran lo que se quiebra y si dan cartuchos dobles, se los hacen pagar.
Informaron que en algunos de estos locales los ponen a recoger las carretillas sin recibir un pago a cambio, aunque tienen personal contratado para esta labor.
Se quejan de que en algunos lugares el personal no los trata bien, los catalogan como ladrones y "todo el mundo" los manda y los pisotea... "no somos nadie", recalcó un joven de 16 años.
Criticaron a un supermercado por cobrarles 2.75 balboas por las gorras que deben usar de manera que los clientes los identifiquen.
No obstante, el gerente de turno de ese local manifestó que únicamente les cobran las gorras cuando las botan porque no se les puede proveer de una cada vez que los empacadores las pierden.
Señaló que en ocasiones las supervisoras les impiden estar cerca de las máquinas de juegos, pero a ellos les molesta que les llamen la atención.
Sonrientes, como quien hace una gracia, estos jóvenes que no tienen en sus casas los populares nintendos para entretenerse, señalan que hay bastantes lugares donde pueden jugar en maquinitas con el dinero que ganan con tanto esfuerzo.
NO HAY DENUNCIAS, PERO TAMPOCO CONTROLES
En el Ministerio de la Juventud, la Niñez, la Mujer y la Familia no se han recibido denuncias sobre los niños y jóvenes empacadores de los supermercados que se gastan su dinero en estas tragamonedas, informó la licenciada Gilma de Martínez, subdirectora de la Juventud de esa entidad.
Tampoco se han hecho estudios relacionados con esta situación.
"Habrá que poner esto en el tapete", comentó Martínez, porque la realidad es que estos jóvenes están satisfaciendo una necesidad básica de diversión, pero a la vez están malgastando sin control el dinero ganado, que bien pudiera servirles para educarse.
La funcionaria explicó que como quiera que el ministerio es nuevo, aún tiene un presupuesto reducido y poco personal para poner en práctica programas de ayuda y supervisión para estos jóvenes.
OPINA PROPIETARIO
Grandes supermercados, así como mini supers de la capital y San Miguelito tienen maquinitas de videojuegos dentro de los establecimientos. También las hay de las que se juegan muñecos de peluche.
Allí se puede observar a los empacadores jugando en ellas cuando el local no está abarrotado.
Al respecto se consultó al asesor legal de una de estas cadenas de supermercados, Mario Martinelli, quien argumentó que los directivos ni empleados de su empresa tienen ningún control sobre lo que hacen los empacadores después de su trabajo.
Argumentó que si las máquinas están allí es porque cumplen con todos los requisitos exigidos por la ley.
No obstante, la asesora legal de la Alcaldía señaló que no se ha expedido permisos para instalar estas máquinas, al tiempo que enfatizó que muchos empresarios ni siquiera saben que existen decretos que las regulan y por eso no han solicitado estos permisos.
Al parecer Martinelli es uno de ellos, toda vez que insistió en que pareciera que la legislación ha cambiado y si ha cambiado, sus supermecados tienen todos los permisos, dijo.
Recalcó que él formó parte hace años de una Junta Comunal y que allí no se expiden permisos para este menester, solamente para venta de bebidas alcohólicas.
Sobre el mismo tema, la ex representante de corregimiento Migdalia De Pineda, opinó que los comerciantes prefieren ignorar las leyes y a los representantes porque piensan que al solicitar los permisos se les cobrará coima.
Esto no es así, al menos en la mayoría de los casos, sustentó.