Ministros, diputados y hasta presidentes de la República, no se han resistido al encanto del pescado y mariscos de un sitio muy especial y acogedor en la peculiar comunidad de El Salado.
Se trata del turiscentro de Johny Tapia, un hombre emprendedor que tiene más de 25 años de estar sirviendo los mejores platos de pescados y mariscos a gente humilde, pero también adinerada.
Un acuerdo de libre comercio no es una solución a los problemas, pero sí es una herramienta que el inversionista y el productor local y extranjero aprecia, pues determina las reglas del juego y le da una seguridad jurídica más allá que la que ofrecen las cambiantes instituciones gubernamentales. El propio productor con el tiempo dejará de depender de intermediarios que en ocasiones ganan más que ellos sin arriesgar nada. Sabrá con seguridad que el precio de su cosecha no va a depender de una decisión del oficial de turno del MIDA, IMA, MICI y tendrá decisión en cuanto a quiénes se dará y a cuánto ascenderá la próxima cuota anual de importación o exportación.
Confiando en su buen criterio, felicito desde ya al ministro Alejandro Ferrer y a su equipo de negociadores por el excelente trabajo realizado, y a los funcionarios de nuestra embajada en Washington. Además, a los héroes anónimos que sin su perseverancia y creatividad no estaríamos al final de esta negociación.