Cómo está la ola de delincuencia, que hasta dentro de los restaurantes, a plena luz del día, les hurtan a los clientes sin que nadie se percate.
Periodistas que son el eco de las noticias de hurtos y robos, se convirtieron ayer en víctimas.
A la 1:10 p.m., los dos comunicadores sociales almorzaban en un restaurante ubicado en la avenida Perú; por sus mentes no les pasó que eran estudiados por dos mujeres que estaban sentadas a su lado, quienes tramaban cómo llevarles las bolsas que tenían ubicadas en sillas laterales a sus asientos.
Fue en el momento en que los dos jóvenes se retiraban del lugar cuando descubrieron el ilícito.
Este hecho delictivo fue grabado por las cámaras que están instaladas en el comercio.
En la grabación se pudo observar cuando una de ellas pidió un vaso con agua, se paró al lado de Pedro, tomó la bolsa, se la pasó a su compinche y salieron apresuradas del comercio.
Aunque las cámaras grabaron los hechos, nada pudo hacerse para recuperar la bolsa del periodista, que contenía sus artículos de trabajo.
El descaro y la falta de respeto a la integridad de las personas se vio nuevamente de manifiesto ayer, en un intento de robo a los pasajeros de un bus de la ruta Pedregal - Tumba Muerto.
Los pasajeros del autobús escucharon como que una piedra o bala golpeó contra el vehículo, e insistentemente le gritaron al conductor que no se detuviera porque les querían robar frente a Viejo Veranillo.
El conductor hizo caso y siguió, hasta que se percataron que una mujer que iba con su pequeña hija en brazos, recibió un rozón de bala en la cabeza. La mujer ensangrentada pedía "auxilio".
Inmediatamente, el conductor se bajó del bus para solicitar apoyo de la policía que vigilaba el cierre de calle de los jubilados independientes frente al Complejo Metropolitano de la Caja de Seguro Social.
Infructuosos resultaron los esfuerzos por investigar quién hizo el disparo.