El último vestigio físico del poder que ostentó por más de 20 años la dictadura militar al mando del general Manuel Antonio Noriega quedó ayer reducido en escombros.
Veinticuatro años después de la invasión y en medio de pujas legales e intenciones de venta, la residencia del ex “hombre fuerte” ubicada en la calle Gil Blas Tejeira y Miguel Angel Paredes en Altos del Golf, en San Francisco, cayó rendida ante la retroexcavadora 1422, que se encargó de la demolición de la vivienda que albergó a Noriega hasta el año 1989.
La orden fue dada a las 6:00 a.m. al subadministrador de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD), Jaime Cohen, quien se encargó de derribar la enigmática residencia.
La diligencia que se realizó en paralelo a los actos conmemorativos de los 50 años del 9 de Enero de 1964, tiene razones y objetivos claros: salud pública y la construcción de un museo en conmemoración a las víctimas de la dictadura militar.
Poco después de que Cohen se apoyó con dos máquinas retroexcavadoras, tres camiones volquetes y personal del Sistema de Protección Institucional (SPI) y de la AAUD para remover las láminas de tejalí que estaban en buen estado, el presidente Ricardo Martinelli reaccionó a través del Twitter: “Haremos un parque nacional del recuerdo en honor a los fallecidos durante la dictadura militar en lo que una vez fue la casa de Noriega”.
El anuncio despejó la inquietud de un grupo de espectadores que se apersonó al lugar y se cuestionaban: ¿Qué construirán aquí?
La decisión ejecutiva no es nueva. Con anticipación, y luego de que se dieran fallidas subastas de la propiedad a cargo del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el mandatario había mostrado intención pública de levantar sobre el terreno un museo en memoria de los fallecidos.
Foco de criaderos
Otra de las razones que justificaban la acción las presentó Cohen. “El lugar se convirtió en un potencial foco de criadero del mosquito Aedes aegypti transmisor del dengue, y era utilizado como guarida de una banda de delincuentes, según cuentan los vecinos”, explicó.
Los trabajos de demolición también se extenderán a una residencia abandonada en un lote contiguo, propiedad de la familia Noriega. “Los vecinos nos están felicitando por la acción. Estaban atemorizados por la cantidad de mosquitos en el lugar, alimañas, ratas y por la inseguridad. Muchos han dicho que eran vigilados con binoculares por delincuentes”, contó el también representante de la Secretaría de Asuntos Públicos de la Presidencia.
Mientras se procedía al derrumbe de la vivienda, las reacciones surgieron de inmediato. Thays Noriega, hija menor del exdictador detenido en el Renacer, cuestionó la acción a través del Twitter: “Qué manera de deslucir los actos del 9 de Enero con un exabrupto jurídico”.
La posición fue aupada por el representante legal de los Noriega, Julio Berrío, al señalar que si bien la vivienda fue expropiada, aún se mantienen impugnaciones caminando en los tribunales contra la decisión del Juzgado Cuarto Municipal Penal de Panamá, dictada en 1996, que ordenó confiscar las 12 fincas del Noriega.
La propiedad que se convertirá en museo está valorada en 1.5 millón de dólares.
El representante legal mantiene su posición en que la mayoría de estas propiedades eran de la abuela de su cliente, esposa y hermanos. “No son bienes mal habidos, como dicen los tribunales, ni productos de actos ilícitos. Así que iremos hasta la Corte Internacional a defender estos derechos”, expresó.
Por su parte, Jorge Brown, vecino de la vivienda Noriega, apoya la iniciativa de limpiar el lugar por considerarla necesaria, pero anticipa futuras indemnizaciones si el Gobierno obvió algún procedimiento legal. “No era necesario tumbarla si antes no se ha resuelto el problema legal con la familia. Se podía limpiar y custodiar”, comentó.
En la División de Promoción y Venta de Bienes del MEF informaron que de las 12 fincas que le fueron confiscadas a Noriega, y que ahora son propiedad del Estado, dos han sido vendidas. Estas son la número 13149, en la provincia de Chiriquí, por un monto de $27, 225 con 52 centavos, y la 73511, localizada en Panamá, a un precio de $43, 375.