Un caso de abandono de un adulto mayor y las malas condiciones en que éste vive, fue denunciado por Roberto Monterrey, vecino y residente del sector Nº 3 de Boca La Caja.
Se trata del anciano Eligio Esteban Martínez, de 82 años, quien inicialmente fue conducido a la corregiduría del lugar, por el propio denunciante, quien lo acusó de arrojar excrementos a través de las paredes de su vivienda.
En una oportunidad lo visité en su oficina, la misma que contiene hoy sus libros y documentos, para preguntarle qué Facultad de Derecho él me recomendaba pues en ese momento pensaba en seguir la carrera de Derecho. Me contestó con particular convicción: "La institución no es lo que importa, lo que importa eres tú y lo que tu piensas hacer en cuanto a tus estudios". Comprendí entonces que la eminencia del Dr. Alfaro y su contribución a la patria y al mundo surgían de su propia mente y corazón.
La segunda gran contribución del Dr. Alfaro no fue sólo a su país sino al género humano, en la medida de que fue uno de los constructores de la Organización de las Naciones Unidas. Ejerció tres cargos que contribuyeron a ello: fue miembro de la Comisión N° 2, que definió los propósitos y fines de la carta de las Naciones Unidas, fue presidente de quienes emprendieron la tarea de traducir el texto inglés de la carta original al texto en español que fue autorizado y sobre todo fue la persona que presentó a la Asamblea de las Naciones Unidas el texto de la declaración universal de Derechos Humanos. Él mismo explica que Panamá "concurrió a la memorable conferencia (de 1945) llena de fe y entusiasmo, y cuando comenzó la formidable labor de redactar la carta constitutiva de la nueva Comunidad Internacional, su delegación propuso un artículo por el cual se incorporara a la carta, una "Declaración de los Derechos y Libertades esenciales del hombre" ". Añadió: "Tres Repúblicas Panamá, Cuba y México tuvieron en cuenta las recomendaciones de la conferencia sobre los temas de la Paz y de la Guerra, reunidos en Chapultepec en febrero de 1945 para proponer en San Francisco la opción de una Declaración de Derechos Humanos, pero solamente Panamá presentó junto con su proposición un proyecto que sirviera de base para el debate. El texto presentado por Panamá fue el que preparo El Comité Especial constituido por la Asociación Jurídica Americana (American Law Association) de Filadelfia. Recayó sobre mí (como Ministro de Relaciones de Exteriores de Panamá y Jefe de la Delegación Panameña a la sesión inaugural de Las Naciones Unidas de 1945) la honrosa y cuanto delicada responsabilidad de sustentar el proyecto".
50 años después, en 1998, el entonces Pontífice Juan Pablo Segundo visitó las Naciones Unidas y declaró que la libertad era leit motiv de la época moderna. Reclamó, como también lo había hecho el Dr. Alfaro en su tiempo, algo así como una Carta de los Derechos Humanos de los Pueblos y no solamente de las personas. Sin duda el pontífice hubiera aprobado otra sugerencia del Dr. Alfaro, a saber que se formulara una Declaración de Deberes Humanos, tanto de las Personas como de los Pueblos. La obra del Dr. Alfaro encontró así el apoyo indiscutible de uno de los líderes espirituales más sobresalientes de nuestros tiempos. Nada más justo y equitativo que rendirle hoy homenaje a un panameño que supo servir tan honrosamente a su país como al género humano. Ojalá que nuestra rememoración de su labor contribuya a rendirle la justicia que todavía le debemos por el servicio que nos brindó y el honor que nos trajo.
(ariyan@sinfo.net)