La Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) denunció que los buques de Bandera de Conveniencia (BDC) son escenarios de flagrantes violaciones a los derechos humanos y laborales de los trabajadores del mar.
Marinos sin contratos, no sindicalizados, con muy bajos salarios, trabajando horas excesivas sin la remuneración por ellas, pocas horas de descanso, escasos de preparación y de implementos de seguridad, fueron algunas de las irregularidades detectadas por los diferentes inspectores voluntarios de la Federación Industrial de Trabajadores del Transporte Aéreo, Marítimo, Portuario y Similares (FITTAMPS), miembros de la Asociación de Prácticos del Canal de Panamá (APCP) y oficiales desempleados de la marina mercante.
El inspector del ITF, Franceso Saitta, indicó que Panamá es el primer país con abanderamiento de conveniencia, pero a pesar de eso, los trabajadores del mar sufren "graves dificultades".
Las declaraciones de Saitta se dieron al concluir la semana de Acción Latinoamericana contra los Buques de Bandera de Conveniencia (BDC), celebrada en Panamá, ya que la vía acuática constituye un paso fundamental en el tránsito de naves.
Los Buques de Conveniencia (BDC) son los que enarbolan una bandera distinta a la del país donde reside su propietario, armador o dueño beneficiario. Saitta indicó que la campaña tiene como objetivo el cumplimiento de los convenios de la Organización Marítima Internacional (OMI) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a bordo de los BDC.
Otros de los problemas que enfrentan son la poca y baja calidad de la comida, condiciones sanitarias de navegabilidad y de seguridad inaceptable que violan los convenios de la OMI y OIT.
Denunciaron que todas estas irregularidades se dan con la complicidad y servilismo de los "gobiernos de turno". Argumentaron que un ejemplo reciente de ello es la Ley No.8 de 26 de febrero de 1998 "por el cual se reglamenta el trabajo en el mar y las vías navegables y se dictan otras disposiciones", la cual ofrece al empleador (armador, dueño de buque o su representante) la conveniencia de celebrar un contrato con el marino por tiempo indefinido, así como la conveniencia de no pagarle por las horas extraordinarias trabajadas sin importar la cantidad de horas porque ya están incluidas en su salario.
Además podrá despedir al marino "sin que medie causa justificada prevista por la Ley". "Este ha sido el último paquete legislativo del gobierno de Panamá conspirando y congraciándose con los dueños de naves y armadores contra la Gente de Mar no sólo de Panamá, sino de todos aquellos que laboran en las naves que enarbolan nuestra bandera", sostiene la ITF.
El gremio advierte que aunque Panamá posee la flota mercante más grande del mundo, 6,245, las cuales multiplicadas por veinte (número promedio de tripulantes) se lograrían 124,900 empleos como mínimo. Situación que no está siendo aprovechada por los panameños.
También los marinos manifestaron su malestar por el sistema obsoleto que tiene el gobierno para la expedición de licencias en congruencia con el Convenio Internacional para la Formación de la Gente del Mar.
Roney De León, marino desempleado, informó que hace algunos meses se reunieron con el canciller José Miguel Alemán, quien se comprometió a realizar las gestiones para que los marinos obtengan un empleo.
"Al parecer el gobierno sólo se interesa en los registros y libros y no en ayudar a los miles de egresados que se están dando", subrayó.