Escándalo. Luego de culparse mutuamente por la impunidad en los casos de corrupción, el contralor Carlos Vallarino y la procuradora Ana Matilde Gómez fumaron la pipa de la paz.
La procuradora Gómez podría ser investigada por omisión al no abrir un expediente sobre la entrega de armas por policías a los pandilleros.
La Policía cae en otro escándalo cuando un agente intentó envenenar a sus colegas.
2.7 millones de balboas costaría al Estado la compra de un nuevo aparato para cotejar las huellas dactilares.