Unidades de la Policía Técnica Judicial (PTJ) y la Dirección de Migración deportaron al presunto homicida costarricense Erick Ramón Mejía, acusado en su país de haber asesinado de un disparo a la joven Rebeca Acuña durante un asalto.
El Subjefe de Interpol José Antonio Pérez reveló que la captura de Mejía se realizó en el distrito de David, Chiriquí, luego de ubicársele en la residencia de un amigo, quien lo mantenía oculto desde hacía varias semanas.
Pérez destacó que la Oficina de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica solicitó vía Interpol el arresto de Mejía, por lo que se procedió a las pesquisas en algunos puntos en donde se presumía podía haber viajado para refugiarse.
El funcionario explicó que tras su arresto Mejía confesó el crimen, pero alegó que lo perpetró en defensa propia, luego que fuera asaltado por Rebeca Acuña y otro hombre en el momento en que abordaron el taxi que guiaba.
Explicó que el reo sostuvo que Acuña mantenía un largo prontuario policivo que incluía delitos relacionados con drogas y otras fechorías, pero no explicó su salida de Costa Rica hacia Panamá para ocultarse.
Detalló que aquí en Panamá, Mejía no mantiene ningún proceso pendiente y su deportación se verificó con la anuencia de los funcionarios de migración, por lo que se cumplió con todos los requerimientos legales establecidos.
Por otro lado reveló que se logró la captura de los peligrosos antisociales José Marín (Ratón), Pablo Mures Loaiza (Papa Pio) y Rafael Aguilar Sanjur, quienes mantenían procesos pendientes ante los tribunales por delitos graves.