"¿Qué más hacemos si la Red de Solidaridad prometió comida sólo para un mes?", se preguntó Diego, uno de los desplazados del Chocó, que forma parte del grupo que fue sacado de Punusa, en el Darién panameño.
Miembros de una ONG que opera en la zona hicieron una reunión ayer en Sapzurro para organizar a los deportados de diversas poblaciones de Córdoba y Chocó, que esperan todavía una solución en la escuela.
Los desplazados se quejan de que la guardia panameña les mintió para regresarlos a Colombia, pues aseguran que los reunieron diciéndoles que les iban a dar una ayuda humanitaria y luego los sacaron en helicópteros.
"Nosotros no estábamos de ilegales en Panamá. Teníamos un carné de la UNPAR (organización que ayuda a los refugiados) y además trabajábamos honradamente para ganarnos el sustento", comentó Miguel, otro de los deportados.
Antes de Semana Santa otras 61 personas de diferentes nacionalidades, entre ecuatorianos, peruanos y coreanos, fueron deportadas desde Panamá y dejadas en el puerto de Turbo (Antioquia).
Aníbal Palacio, alcalde de esa población, dijo que el problema de refugiados es del gobierno nacional y que ellos no pueden hacer nada.
"En este momento estoy atendiendo a 221 personas damnificadas por el invierno y no hay condiciones para recibir a los deportados", dijo el funcionario.